0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialEn los meses de más calor, hidratarse es fundamental para que el cuerpo funcione correctamente y para evitar situaciones críticas como el golpe de calor. Una buena hidratación permite regular la temperatura corporal, transportar nutrientes y oxígeno a las células, eliminar desechos y toxinas, lubricar las articulaciones y mantener la piel saludable.Especialistas del Hospital Clínic Barcelona explican que, en un contexto de temperaturas extremas y olas de calor cada vez más frecuentes, la hidratación debe ser una prioridad para personas de todas las edades. Sin embargo, hay que prestar especial atención a las personas mayores, uno de los grupos más vulnerables en estas circunstancias. A diferencia de jóvenes y adultos, las personas de más de 65 años son especialmente propensas a la deshidratación por varios factores relacionados con la edad.Con la edad, el cuerpo experimenta cambios fisiológicos que afectan a su capacidad para regular el calor. Disminuye la sensación de sed y la sudoración, lo que reduce la ingesta de líquidos y altera la termorregulación. A esto se suma el deterioro de la función renal, que dificulta que el cuerpo conserve agua y electrolitos, y el aumento de la pérdida de agua corporal. Todo ello hace que las personas mayores sean especialmente vulnerables a las altas temperaturas.Influyen también factores sociales: muchas personas mayores viven en viviendas sin aire acondicionado ni ventilación adecuada, o viven solas y no tienen a nadie que les recuerde beber agua o las cuide durante las olas de calor. En los casos más extremos, el acceso a agua potable fresca, espacios frescos o atención médica puede ser limitado.Las enfermedades crónicas y la medicación agravan esta vulnerabilidad. Las enfermedades cardiovasculares, la diabetes y trastornos neurológicos como el Alzheimer y el Parkinson afectan directamente a la capacidad del cuerpo para responder al calor. Además, algunos medicamentos habituales –antihistamínicos, antidepresivos y antipsicóticos– pueden interferir con la regulación corporal de la temperatura y aumentar el riesgo de golpe de calor.Para evitar que las personas mayores sufran las consecuencias de las altas temperaturas, los especialistas del Hospital Clínic Barcelona proponen seguir estas recomendaciones:1. Hidratación constante. Fomentar la ingesta de agua, aunque la persona mayor no tenga sed. La cantidad recomendada es de al menos 1 litro y medio de agua al día –unos ocho vasos, aproximadamente–. Incorporar frutas frescas como sandía, melón, naranjas o fresas, y verduras hidratantes como pepino, apio, lechuga o tomates, también contribuye a los niveles de hidratación.2. Ambientes frescos. Procurar que las personas mayores estén en espacios ventilados, con corriente natural o con aire acondicionado y ventiladores si la temperatura lo requiere.3. Conciencia. Informar a las personas mayores y a sus cuidadores sobre los riesgos del calor y las señales de deshidratación y golpe de calor: sed repentina, boca y piel secas, orina oscura y escasa, debilidad o fatiga, mareos, confusión y dolor de cabeza. Los recordatorios para beber agua con regularidad también pueden ser de ayuda.4. Acompañamiento. No dejarlas solas durante varias horas, así como comprobar que se hidratan y que están en un ambiente fresco. Esto es especialmente importante para aquellas personas que viven solas.Adoptar estas medidas y estar atentos a los síntomas de deshidratación es la mejor forma de prevenir complicaciones graves en las personas mayores durante los meses de calor.
Recomendaciones para mantener hidratadas a las personas mayores durante las olas de calor
Especialistas del Hospital Clínic Barcelona explican por qué las personas mayores son especialmente vulnerables a las altas temperaturas y qué medidas adoptar para protegerlas










