El doctor Íñiguez es el presidente de la Fundación Española del Corazón.
Cedida
Eva Carnero
En general, uno asocia el verano con vacaciones y desconexión, en definitiva, con descanso; léase, pasarse toda la mañana tumbado a la bartola en la playa o en la piscina. Esta “bajada de pulsaciones”, a priori, no parece que pueda traer nada malo, y, de hecho, así es. Sin embargo, el verano es, ante todo, calor, y esas horas de relax van acompañadas siempre de altas temperaturas. El organismo debe hacer frente a estas condiciones extremas, que podrían llegar a hacer estragos en la salud de las personas, más aún cuando ya se han cumplido los 60 años. Y es que un corazón sometido a los efectos del calor altera su funcionamiento habitual para compensar el estrés térmico. Sin embargo, a veces, esas medidas no son suficientes, llegando, en el peor de los casos, al fallo multiorgánico del golpe de calor.
Para evitar llegar a este extremo, el doctor Andrés Íñiguez Romo, cardiólogo, Premio Nacional de Medicina 2024 en Cardiología y actual presidente de la Fundación Española del Corazón, muestra qué es lo que se puede hacer, sobre todo en el caso de las personas mayores, las cuales parten de una situación de mayor vulnerabilidad. Íñiguez ha acumulado a lo largo de las últimas décadas más de 500 contribuciones científicas entre artículos, comunicaciones a congresos nacionales e internacionales y edición de libros y capítulos en libros.












