Actualizado a las 07:48h.
Cuando el calor es muy intenso, pocas sensaciones resultan tan agradables como darse una buena ducha de agua fría. Por eso, mucha personas recurren a ella para refrescarse antes de dormir o después de pasar tiempo al sol convencidas de que así soportarán mejor las altas temperaturas.
Sin embargo, varios expertos en salud coinciden en que este hábito puede producir el efecto contrario al que se busca. Tanto los médicos José Manuel Felices y David Callejo como el farmacéutico Álvaro Fernández explican que, aunque el alivio existe, resulta efímero.
Después, el organismo pone en marcha mecanismos para conservar el calor corporal que pueden hacer que la sensación de sofoco aumente. «La ducha fría es un alivio inmediato, pero hace que cuando llegues a la cama tu cuerpo sea un horno», asegura Felices.
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