Estamos viviendo una inusual ola de calor para las fechas en las que nos encontramos, y uno de los impulsos que tenemos para combatirlo es bañarnos o ducharnos con agua fría. Pero puede resultar peligroso.El choque por agua fría es la respuesta física natural del cuerpo al sumergirse repentinamente en agua a baja temperatura. La reacción es instantánea y puede provocar ahogamiento.Tal y como recoge el Mirror en un reportaje publicado este domingo, cualquier persona que entre repentinamente en agua fría corre riesgo, ya sea que caiga accidentalmente o salte deliberadamente. El choque térmico por agua fría puede afectar a cualquiera, independientemente de su habilidad para nadar.El choque provoca jadeos, pánico y pérdida de la capacidad de nadar, lo que puede resultar en ahogamiento. También causa un aumento brusco de la frecuencia cardíaca y la presión arterial, lo que podría provocar un infarto, incluso en personas sanas y en buena forma física.¿Qué es lo que hay que hacer entonces? El concepto clave es flotar. "La mejor manera de flotar es inclinar la cabeza hacia atrás con las orejas sumergidas. Intenta relajarte y respirar con normalidad. Puedes mover suavemente las manos y las piernas para mantenerte a flote si lo necesitas", dice al Mirror la Royal National Lifeboat Institution (RNLI).Extiende los brazos y las piernas para mejorar la estabilidad. No te preocupes si las piernas se hunden; cada persona flota de forma diferente. Una vez que controles la respiración, pide ayuda o nada hasta un lugar seguro. Practica flotar en un lugar supervisado, como una piscina.