España sufrirá este fin de semana un nuevo episodio de altas temperaturas, una probable ola de calor que alcanzará los 40 a 42 grados en el nordeste, zona centro y mitad sur del país, los 36 38 ºC en el entorno del Ebro y el Miño, y en torno a 40 - 42 ºC, pudiéndose rozar los 44 ºC en puntos del Guadiana y del Guadalquivir, según alerta la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). La última ola de calor el mes pasado dejó tres de los dos días de junio más cálidos de la historia de España desde que hay registros y, según la Aemet, el 73% de la población estuvo expuesta a riesgo sanitario por las altas temperaturas. Además, entre 1975 y 1984 las olas de calor duraban de media tres días al año, mientras que en la última década esa cifra ha aumentado hasta los 22 días y las proyecciones de la agencia apuntan a que podría duplicarse antes de que termine el siglo. Son las 11.45 de la mañana en el distrito Retiro de Madrid, que alberga el mayor pulmón verde en el entorno urbano de la capital, y el termómetro ya marca 31 grados. Es la segunda vez que Matilde Núñez, de 76 años, visita el Mercadona de la calle Adelfas, al lado de su casa. No porque se haya olvidado de comprar algo, sino porque "no puede estar en su piso, sin aire acondicionado, a estas horas del día". La vecina cuenta que el año incluso llegó a sufrir un golpe de calor. "Me voy al Mercadona a pasar fresquito, a lo mejor vengo dos o tres veces al día a refrescarme", cuenta. Como ella, cada vez más ciudadanos buscan refugios climáticos en los meses de verano para pasar las horas más calurosas del día en espacios con aire acondicionado. La escena que protagoniza a diario Matilde se repite estos días en gimnasios, cafeterías, centros comerciales o centros socioculturales. Siguiendo por la calle Doctor Esquerdo de la capital, se encuentra la biblioteca Elena Fortún, donde hay quien estudia allí porque en casa no puede concentrarse por el calor. Enrique Ríos, de 19 años, es uno de ellos. El estudiante se está preparando sus exámenes extraordinarios de la carrera universitaria y afirma que sin un sitio aclimatado como este, "sería mucho más difícil estudiar". El aire acondicionado, una necesidad ahora más caraLos gimnasios también son un espacio aclimatado que frecuentan muchos vecinos, como Carmen Almagro, de 35 años. La granadina vive y trabaja en Madrid, y ha tenido incluso que cambiar su rutina de entrenamiento en estos meses de verano: "Ahora voy al gimnasio por la mañana porque por la tarde mi cuerpo está más cansado por el calor". Carmen cuenta a 20minutos que entrenar fuera "es imposible", por eso acude a una popular franquicia de gimnasios donde ejercitarse es más llevadero. "Dependo al 100% de los sitios con aire acondicionado", afirma. En casa, añade, durante la noche mantiene el aire acondicionado encendido para conservar una temperatura soportable.Ese uso más intensivo de sistemas de climatización llega, además, en un momento en el que refrescar la vivienda vuelve a ser más caro. Desde el 1 de junio, el IVA de la electricidad ha regresado al tipo general del 21%, frente al 10% reducido que se aplicaba durante los últimos meses, y el impuesto especial sobre la electricidad ha recuperado también su gravamen habitual. Aunque ninguno de los entrevistados asegura haber dejado de utilizar ventiladores o aire acondicionado por este motivo, varios reconocen que el coste de la electricidad está cada vez más presente en su día a día.Es el caso de Mirella Condori, de 27 años, cuidadora de dos niñas en el entorno del centro sociocultural Clara Campoamor. En verano busca espacios con agua, piscinas públicas o centros comerciales donde poder aliviar el calor. "En casa utilizamos bastante el aire acondicionado y eso hace que se nos vaya más dinero en la factura de la luz", explica. Cuando trabaja, uno de sus lugares habituales son los chorros de agua situados frente al centro cultural. "Aquí el ambiente es más fresco y a las niñas les viene estupendo".El calor también está cambiando la forma de relacionarse de los más jóvenes. Miguel Martín, de 19 años, asegura que las tardes de verano con sus amigos ya no transcurren como antes. "Antes solíamos quedar casi siempre en la calle. Ahora, si no es en un sitio con aire acondicionado, casi que nos quedamos en casa". Cuando sale con sus amigos, los bares, los centros comerciales o cualquier establecimiento climatizado sustituyen a plazas y parques como punto de encuentro. "Lo que nunca hacemos ahora es quedarnos en la calle", resume.Red de refugios climáticosYa son varias las provincias de España que cuentan con epacios abiertos al público pensados para resguardar a las personas del calor. Según el informe de Greenpeace de 2025 sobre esta materia, 16 de las 52 capitales españolas dispone de una red municipal identificable de refugios climáticos, siendo Barcelona la ciudad con más de estos espacios habilitados para hacer frente a las altas temperaturas (500).En Madrid, el Ayuntamiento abre cada verano una serie de refugios climáticos públicos que cada vez están siendo más populares como el Salón de Salón de Baile del Círculo de Bellas Artes, La sala Gloria Fuertes de CentroCentro o la Fundación Canal en Chamartín. Según la ONG ecologista, en la capital son una 31 las instalaciones destinadas a esta función. En Valencia hay 20 instalaciones para ellos y en Sevilla, 5. Un número escaso para una de las capitales de provincia que registras las temperaturas más extremas de la Península.Por el contrario, lo que más sorprende es que incluso en el País Vasco, un territorio marcado temperaturas suaves en verano, se han abierto este tipo de espacios. Según la Plataforma sobre Adaptación al Cambio Climático, ya son 11 los municipios vascos que cuentan con una red de refugios climáticos.