España afronta la tercera ola de calor del verano, con temperaturas extremas que elevan el riesgo de deshidratación, agotamiento e insolación. Ante este escenario, los especialistas insisten en beber agua con frecuencia, reducir la exposición al sol y reconocer las señales de alarma. “Con beber agua es suficiente”, señaló Pedro García Ramos, presidente de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia en Extremadura, durante una intervención en el programa Fin de Semana, de COPE. Su recomendación se refiere a la hidratación preventiva de una persona sana, no a la atención de alguien que ya está sufriendo un golpe de calor. El médico sitúa la deshidratación como uno de los principales mecanismos por los que las altas temperaturas alteran el organismo. La pérdida de líquidos puede elevar la temperatura corporal y provocar una descompensación que afecte al cerebro, el corazón, los riñones y los pulmones. Los grupos más expuestos son los mayores de 65 años, los menores de cuatro, las embarazadas, los pacientes con enfermedades crónicas y quienes trabajan o practican deporte al aire libre. También requieren especial vigilancia las personas que viven solas o en viviendas difíciles de refrigerar. Entre dos y tres litros de agua García Ramos explicó que una persona sana puede necesitar entre dos y tres litros de agua diarios durante las jornadas más calurosas. La cantidad debe ajustarse a las características de cada individuo, especialmente a su peso corporal. “No es lo mismo repartir 3 litros en 60 kilos que repartirlos en 120 kilos”, precisó el facultativo en el programa. El Ministerio de Sanidad también aconseja beber agua y líquidos con frecuencia, aunque no se tenga sed y con independencia de la actividad física realizada. TE PUEDE INTERESAR La falta de hidratación puede manifestarse inicialmente mediante dolor de cabeza, cansancio, mareo, náuseas, somnolencia o confusión. El corazón aumenta su ritmo para mantener el flujo sanguíneo, mientras que la dilatación de los vasos causada por el calor puede favorecer una caída de la presión arterial. Según García Ramos , esa combinación puede desencadenar arritmias y afectar al sistema cardiovascular. El riñón también reduce la producción de orina y, en los casos más graves, puede producirse un fracaso renal agudo. Agotamiento y golpe de calor no son lo mismo El Ministerio de Sanidad diferencia entre el agotamiento por calor y el golpe de calor. En el primer caso pueden aparecer sudoración, piel fría y húmeda, pulso débil, vómitos, mareo y una temperatura inferior a 40 °C. Ante esos síntomas, Sanidad recomienda beber agua a pequeños sorbos, trasladarse a un lugar fresco, aflojarse la ropa y aplicar paños húmedos. Debe buscarse asistencia sanitaria si hay vómitos, enfermedades crónicas o si el malestar empeora o dura más de una hora. El procedimiento cambia cuando existen signos de insolación o golpe de calor. Una temperatura superior a 40 °C, piel caliente y enrojecida, pulso acelerado, convulsiones, alucinaciones, alteraciones de conducta o pérdida de conciencia indican una urgencia vital. La frase “Con beber agua es suficiente” no debe aplicarse a una persona inconsciente, desorientada o con síntomas de un golpe de calor grave. En esa situación, el Ministerio de Sanidad pide llamar inmediatamente al 112 y no darle nada de beber. Mientras llega la ayuda, la persona debe ser trasladada a una zona fresca y enfriada mediante paños fríos o un baño con agua fría. Sin atención médica urgente, el golpe de calor puede resultar mortal. España afronta la tercera ola de calor del verano, con temperaturas extremas que elevan el riesgo de deshidratación, agotamiento e insolación. Ante este escenario, los especialistas insisten en beber agua con frecuencia, reducir la exposición al sol y reconocer las señales de alarma.
Pedro García Ramos, médico, sobre los golpes de calor: "Con beber agua es suficiente"
España afronta la tercera ola de calor del verano, con temperaturas extremas que elevan el riesgo de deshidratación, agotamiento e insolación









