Durante las últimas semanas, España ha registrado algunas de las temperaturas más altas del mes de julio desde que hay registros. En un contexto de días y noches mucho más cálidos de lo habitual, conviene conocer los síntomas tanto del agotamiento por calor como del golpe de calor para actuar adecuadamente y evitar complicaciones.

La principal diferencia entre el agotamiento por calor y el golpe de calor radica en la intensidad y duración de los síntomas. En el primero, según especialistas del Hospital Clínic Barcelona, las sensaciones predominantes son la sed, la sudoración excesiva, el mareo, las náuseas, cierta irritabilidad y febrícula. En personas mayores, también pueden aparecer confusión y somnolencia, caídas o desmayos y descompensación de enfermedades crónicas.

Cuando estos síntomas no se detienen, el sistema colapsa y se produce el golpe de calor. A partir de ese momento, la fiebre puede superar los 40 grados, aumenta la confusión, pueden aparecer convulsiones, coma y afectación de varios órganos, como los riñones, el aparato respiratorio, el sistema cardiovascular, el sistema digestivo o el cerebro. Se trata de una emergencia médica de extrema gravedad que requiere de actuación inmediata.