La pensión de viudedad se extingue, con carácter general, cuando el beneficiario contrae un nuevo matrimonio o constituye una pareja de hecho. Sin embargo, la Seguridad Social contempla una excepción que permite seguir cobrando la prestación, aunque no sea la única fuente de ingresos, cuando se cumplen determinadas condiciones personales y económicas. En primer lugar, el pensionista debe ser mayor de 61 años. También puede conservar la prestación si es menor de esa edad, pero tiene reconocida una pensión de incapacidad permanente absoluta o gran invalidez, o acredita una discapacidad superior al 65%. Además, la pensión de viudedad debe constituir la principal o única fuente de ingresos del beneficiario. La Seguridad Social considera que es la fuente principal cuando su importe representa, como mínimo, el 75% del total de los ingresos anuales del pensionista. El segundo requisito económico afecta a los ingresos conjuntos del nuevo matrimonio o de la pareja de hecho. La suma anual de todas las rentas, incluida la propia pensión de viudedad, no puede superar dos veces el importe anual del salario mínimo interprofesional vigente. Por tanto, tener otros ingresos no implica automáticamente perder la pensión. El beneficiario podrá mantenerla siempre que la prestación conserve el peso exigido dentro de su economía y que los ingresos de la nueva unidad familiar se mantengan por debajo del límite fijado por la normativa. La pensión también puede extinguirse por el fallecimiento del beneficiario, por comprobarse que el trabajador desaparecido en un accidente no murió o por una condena firme relacionada con la muerte del causante. En determinados casos, la cantidad que habría correspondido por viudedad puede destinarse a incrementar las pensiones de orfandad existentes. La pensión de viudedad se extingue, con carácter general, cuando el beneficiario contrae un nuevo matrimonio o constituye una pareja de hecho. Sin embargo, la Seguridad Social contempla una excepción que permite seguir cobrando la prestación, aunque no sea la única fuente de ingresos, cuando se cumplen determinadas condiciones personales y económicas.