Madrid (EFE).- La llegada de Geely a Almussafes (Valencia) refrenda la apuesta por España de las firmas chinas, que han transformado el tradicional mapa automovilístico de la península Ibérica, en el que destacaban Ford, Seat o Renault, irrumpidos por Chery en Barcelona, Saic en Galicia o la propia Geely en Valencia.

Las firmas chinas siguen arrebatando cuota en las matriculaciones europeas, sobre todo a través de los electrificados, mientras, en paralelo, han encontrado una fórmula para sortear los aranceles impuestos por la Unión Europea, que pueden alcanzar el 35 %, y que pueden evitarse ensamblando o fabricando los vehículos en puntos con España.

Geely y Ford

Geely y Ford formalizaron el pasado jueves una ‘joint venture’ para la explotación conjunta de la fábrica: la automovilística china desembolsará 221 millones de euros por el 34 % de la empresa conjunta que constituirá con Ford para gestionar la planta de Almussafes (Valencia).

La operación implica una valoración de 650 millones de euros para la sociedad conjunta, que -cuando quede formalmente constituida en 2027- asumirá la gestión de la factoría valenciana, que fabricará cinco modelos en la planta.