Madrid (EFE).- España afronta un nuevo escenario de incendios forestales cada vez más rápidos, intensos e imprevisibles: los denominados fuegos de sexta generación o megaincendios, capaces de modificar las condiciones atmosféricas de su entorno, generar tormentas de fuego y desbordar la capacidad de los dispositivos de extinción.

En un contexto marcado por la emergencia nacional decretada en la Comunidad de Madrid y en las provincias de Ávila y Toledo, ante la gravedad de los incendios, que ya han arrasado 152.678 hectáreas forestales en lo que llevamos de año, estos fuegos suelen tener varios focos y sobre todo un comportamiento que supera los modelos de predicción de expansión de las llamas.

¿Qué es un incendio de sexta generación?

Los incendios de sexta generación son fuegos de comportamiento extremo que liberan tanta energía que pueden alterar la dinámica de la atmósfera que los rodea. Se caracterizan por su elevada intensidad, su rápida propagación y su evolución errática, lo que dificulta anticipar hacia dónde avanzarán.

El Ministerio para la Transición Ecológica los define como incendios que generan «comportamientos extremos» y «escenarios inciertos» y que pueden llegar a hacer colapsar el sistema de manejo de la emergencia. No se trata, por tanto, únicamente de grandes extensiones quemadas, sino de la forma en la que se comporta el fuego y de su capacidad para superar las posibilidades de extinción.