La ministra española para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, informó este lunes de una “evolución positiva” de los incendios forestales durante las últimas horas, aunque subrayó que la situación es “muy compleja”.

La preocupación está especialmente en los dos grandes fuegos de las provincias de Ávila y Madrid, en el centro del país, que empezaron a perder fuerza, aunque ya confluyen en algunos lugares, según las autoridades.

Solo el de Ávila, con un contorno de 160 kilómetros, quemó al menos 50.000 hectáreas hasta el momento, y se convierte en el peor de todos los registros españoles de incendios, si bien experimenta una leve mejoría.

En Madrid, disminuye el avance del fuego, pero mantiene tres frentes sin estabilizar, después de destruir un mínimo de 25.000 hectáreas.

A ellos se añade el incendio de la provincia contigua de Toledo, con otras 2.000 hectáreas dañadas.