Mi madre tiene uno de esos relojes inteligentes (odio llamarlos así) que te miden las horas de sueño, si has alcanzado los 10.000 pasos diarios y todas esas cosas. Si no ha cumplido los objetivos, le manda mensajes tipo: “¡Todavía estás a tiempo de alcanzar tu meta diaria!”, “¡Vamos! Solo te quedan 2.000 pasos!”, o “tu calidad de sueño ha sido un poco peor que la de ayer”.

Recuerdo que acabé borrando la aplicación de Duolingo porque el búho de las narices no paraba de darme la brasa con que no hacía lo suficiente. Me recriminaba que llevaba tres días sin practicar mi inglés, que iba a perder mi racha, que así no iba a subir de nivel. Lo que me faltaba. Por si no fuera suficiente con mi voz interior, ahora va a venir el búho a recordarme lo mal que lo estoy haciendo.