Lo que dice el reloj, ¿va a misa? ¿Hasta qué punto hay que tomar en cuenta las mediciones de los parámetros de salud que nos pueda dar un smartwatch? Hay gente capaz de alterar sus hábitos y conductas por el mero hecho de cumplir con los objetivos que le marca el dispositivo de muñeca, pues consideran que saltárselos implica un perjuicio para su salud. Un claro ejemplo de esta pseudoesclavitud tecnológica es el llamado sleepmaxxing. En general, el maxxing (maximizar en inglés) es una tendencia viral y un estilo de vida, popularizado en plataformas como TikTok e Instagram, que consiste en llevar al extremo la optimización u obsesión por mejorar una faceta específica de la propia vida. El sleepmaxxing, pues, sería sacar el máximo partido de las horas de sueño, respetando con disciplina férrea las indicaciones de nuestra pulsera o reloj inteligente. Recientemente se ha llegado a viralizar una nueva técnica de sleepmaxing conocida como mouth taping (taparse la boca con cinta adhesiva), que obliga a la persona a respirar por la nariz mientras duerme. Esta práctica conlleva importantes riesgos y no es nada aconsejable llevarla a cabo sin una evaluación médica previa.De todos modos, lo que suele hacerse para optimizar el sueño en términos generales es guiarse por un smartwatch, una pulsera o incluso un anillo de salud. Pero, ¿hasta qué punto son fiables y podemos hacer caso de lo que nos diga un dispositivo no profesional?La doctora Odile Romero es jefa de la sección de Neurofisiología y coordinadora de la Unidad del Sueño en el Hospital Vall d'Hebron de Barcelona. Desde su consulta, Romero afirma con contundencia que “estos relojes no hacen ningún diagnóstico. Ninguno. Estos dispositivos normalmente lo que llevan son acelerómetros para medir el movimiento. Luego tienen algoritmos que, en función del movimiento, dicen si el paciente está dormido o no. Hay otros más completos que también miden frecuencia cardíaca y complementan el análisis del sueño”.Cada mañana comprobamos los datos del sueño.iStock / Aleksandar Georgiev Vrzalski¿Los relojes inteligentes sirven para algo ?La mayoría de los relojes inteligentes ofrecen parámetros de medición del sueño que informan de las horas que hemos dormido, el tiempo que hemos pasado en cada fase del sueño, la frecuencia cardíaca y la saturación de oxígeno en sangre que hemos tenido durante la noche. En algunos casos tendremos también la frecuencia respiratoria. Si usamos un modelo de gama alta, nos puede indicar la variabilidad de la frecuencia cardíaca, avisar de posibles apneas o incluso detectar ronquidos. Sin embargo, la profesional advierte que no nos debemos tomar al pie de la letra lo que nos diga el reloj, ya que puede haber casos en que las mediciones resulten imprecisas. ¿Significa esto que lo que nos diga el reloj no sirve para nada? En absoluto.“Para lo único que sirven, desde un punto de vista profesional, es para observar una evolución. Es decir: si a día de hoy el reloj me dice esto y en dos meses el mismo reloj me dice otra cosa, ha habido un cambio, ha habido una evolución”, aclara la doctora.Lee también“Para valorar evoluciones puede estar bien, pero nunca para realizar un diagnóstico”, prosigue. “Yo no diré que un paciente tiene un problema de insomnio ni un trastorno de sueño por lo que me aporte un reloj. El reloj puede detectar despertares porque el paciente se mueve mucho, pero quizá son movimientos provocados por eventos respiratorios”. La neurofisióloga corrobora que los relojes de gamas más altas proporcionan unas mediciones más precisas, pero no se aventura a recomendar uno que sea más exacto que el resto. Sin embargo, reitera que lo más importante es que siempre sea el mismo, para poder comparar los datos de hoy con los de hace unas semanas o meses.La somnolencia diurna puede ser un indicador de anomalías del sueño.Getty ImagesLos aparatos de uso médico son distintosEn el ámbito profesional, la doctora Romero explica que se usan unos dispositivos llamados actígrafos, que están validados como instrumento de medición médica, pero que no tienen funciones de smartwatch. “No dan ni la hora”, avisa, “pero miden todo tipo de luz, la temperatura cutánea y el movimiento, y a partir de aquí, ordenan los datos mediante un algoritmo”. ”Los actígrafos nos sirven para efectuar el seguimiento inicial de un paciente durante una semana, ante sospechas de alteraciones circadianas, turnos de trabajo rotatorios o retraso de fase”, añade. “Y en función de los resultados, lo citamos para una polisomnografía nocturna”. A modo de conclusión, la jefa de la Unidad del Sueño del Hospital Vall d'Hebron admite que las mediciones de un mismo reloj inteligente pueden servir para detectar patrones de cambio en el sueño a lo largo del tiempo, y que ante cualquier aviso de anomalía que nos pueda dar el dispositivo, lo más conveniente es acudir al médico para confirmar la detección de una posible patología. Periodista y creador de contenidos tecnológicos en YouTube. Graduado en Traducción e Interpretación (UB) y vicepresidente de Ràdio Associació de Catalunya.