Analizamos las funciones de monitorización de cuatro relojes inteligentes para comprobar cuál ofrece estadísticas más avanzadas y una experiencia más completa
El reloj dejó de ser sólo un accesorio hace tiempo. Hoy, un smartwatch funciona como una extensión del móvil y, en muchos casos, como un asistente personal de salud. Permite consultar notificaciones sin sacar el teléfono del bolsillo, registrar entrenamientos, vigilar la frecuencia cardíaca o analizar la calidad del sueño. Incluso puede marcar la diferencia en la constancia deportiva al ofrecer métricas claras y comparables. Es por ello que en EL PAÍS Escaparate hemos puesto a prueba cuatro relojes inteligentes para elegir el más completo en el control de la salud.
Al estar enfocados en la salud y el deporte, hay elementos muy claros a tener en cuenta a la hora de elegir un smartwatch. Por ese motivo, en esta comparativa nos hemos preocupado por incluir modelos que ofrecieran distintas propiedades en cuanto a autonomía, sensores, resistencia al agua y funciones de GPS, con el fin de elegir el más equilibrado. A partir de estas consideraciones, las cuatro marcas que hemos seleccionado son: Xiaomi, Iowodo, Amazfit y Fitpolo.
Para evaluar su rendimiento real, hemos comenzado por emparejar cada smartwatch con distintos teléfonos —Android e iOS— con el fin de comprobar la estabilidad y la facilidad de sincronización. Después hemos analizado la batería en varios escenarios: uso intensivo con notificaciones constantes y deporte activo, frente a un uso más moderado diario. También hemos sometido los relojes a pruebas controladas de exposición al agua y al polvo según sus certificaciones, con el fin de verificar que mantuvieran el funcionamiento sin fallos. En paralelo, hemos contrastado la precisión de los sensores de frecuencia cardíaca, pasos y sueño para compararlos con dispositivos de referencia. Por último, hemos medido el alcance del Bluetooth para comprobar hasta qué punto se mantenía la conexión sin interrupciones.






