Aunque no se trata de dispositivos médicos recogen multitud de datos que ayudan a conocer mejor nuestro cuerpo o detectar tendencias
¿Sabes que tu reloj inteligente puede avisarte de que estás a punto de ponerte enfermo antes de que te des cuenta? Quizá sea debido a un aviso de que has pasado gran parte de la noche en sueño ligero y tu respiración ha sido irregular; porque tu temperatura nocturna haya subido 0,6 grados y tu frecuenci...
a cardíaca en reposo esté por encima de lo normal; o que la frecuencia cardiaca sea más alta de lo normal mientras entrenas.
Es solo un ejemplo de lo que las mediciones de variables relacionadas con la salud de tus wearables —los smartwatches, pero también anillos inteligentes o pulseras de actividad— pueden hacer por ti. Y es que, aunque no sean dispositivos médicos y convenga recordar que la información que recogen en ningún caso va a sustituir a un diagnóstico médico, son herramientas que ayudan a conocerte mejor, mejorar tu entrenamiento, optimizar tus descansos e, incluso, detectar señales tempranas de malestar.
La mayoría miden las mismas variables, incluso los más económicos, aunque es cierto que hay ciertas diferencias, por lo que, a la hora de comprar uno de estos dispositivos, conviene asegurarse de que incluyen los sensores necesarios para medir lo que nos interesa. Los principales son:






