En el deporte profesional es común el uso de datos que permitan tomar mejores decisiones, algo que ahora puede hacer cualquiera. Lo importante es con qué fin
En el Open de Australia de este año 2026, se pudo ver al tenista español Carlos Alcaraz quitarse, en pleno partido, una pulsera inteligente que monitorizaba variables como la frecuencia cardíaca, la respiración, la temperatura o la calidad del sueño. En el deporte profesional es común el uso de datos e indicadores que permitan tomar mejores decisiones. Sin embargo, a veces se plantea el dilema de si más datos permiten entrenar y competir mejor. Este planteamiento también es muy relevante para la población en general. En la actualidad, cualquier persona puede registrar muchos datos mientras camina, corre o va al gimnasio, pero sin un valor claro de su utilidad, la abundancia de información pu...
ede derivar en todo lo contrario: entrenamiento inadecuado o, lo que es peor, la imposibilidad de controlarlo todo.
Teniendo en cuenta a la población en general, la clave no está en cuántos datos se recogen, sino en cuáles realmente ayudan a tomar mejores decisiones sobre nuestras sensaciones, cuándo apretar, cuándo mantener el ritmo y cuándo frenar, pero también cuándo podemos estar en un momento en el que necesitamos descanso o cambios en nuestras rutinas de entrenamiento.






