El gesto de desbloquear el teléfono está tan normalizado y automatizado como meter la mano en el bolsillo o, incluso, parpadear. ¿Cuántas veces al día se mira el móvil sin haber recibido una llamada o notificación, por simple inercia? Al despertar, mientras se espera en un semáforo, en la cola del súper y hasta mientras mantenemos una conversación. Esa inercia no es casual, responde a mecanismos psicológicos y tecnológicos concretos para captar nuestra atención de forma constante.

“Hay unos algoritmos muy bien montados para que haya un consumo constante con un interés económico detrás”, comenta Marc Massip, psicólogo y fundador y presidente del programa Desconect@, que ayuda a adolescentes y sus familias con la adicción a las nuevas tecnologías, en conversación con elDiario.es.

¿Cómo romper la inercia?

“Lo primerísimo es entender que tiene que haber una conciencia. Si no hay una mínima conciencia, no tiene ningún sentido”, defiende Massip, que compara el proceso a dejar de fumar o cualquier otra adicción. Para el psicólogo es clave que exista intención y voluntad firmes de recuperar ese control sobre el uso del dispositivo y el tiempo propio.

Una vez establecida la convicción, el experto propone lo que denomina “una dieta digital” que, al igual que una dieta alimenticia, cada individuo adapte a su realidad y necesidades, ya que claramente no existen las fórmulas mágicas universales.