La conducta invasiva y extractiva de las tecnológicas nos ha llevado al hartazgo. Cada vez más personas buscan reducir el uso de pantallas. Llegan leyes y propuestas para escapar del triste laberinto digital

Da igual quién sea. Adolescentes, gente mayor, amigos, familiares, colegas de trabajo, da igual. Es probable que anden sumergidos en una pantalla. Y da la sensación de que vivimos atados a un engranaje de hilo triste, gris, sin principio ni fin, desconectados de nosotros mismos. ...

Ahora que la luna de miel con el móvil se ha acabado, nos hemos dado cuenta de que vivimos atrapados por él, y eso no está gustando nada. “La gente está furiosa por la conducta invasiva y extractiva de las grandes tecnológicas, porque no hay forma de abandonarlas sin dejar atrás tus relaciones, tu vida profesional o tu vida familiar”, advierte Cory Doctorow, autor de Mierdificación. Qué hacer ante la apropiación de internet por las grandes tecnológicas (Capitán Swing lo publica el 23 de marzo), en conversación por correo electrónico.

Ese enfado viene por la falta de restricciones legales, comerciales, económicas y políticas a las grandes empresas del sector, lo que les permite “ahogar el espacio digital bajo toneladas de tácticas de manipulación, vigilancia, fraude, desinformación, conspiracionismo y misoginia”, denuncia Doctorow. Según este experto en cultura digital —que tiene un teléfono de más de un lustro, usa Signal, uno de los métodos más seguros para comunicarse con familia y amigos y trabaja con un sistema de software libre—, ha llegado la hora de poner coto a la monstruosa telaraña digital construida por las grandes tecnológicas Alphabet-Google, Amazon, Apple, Meta-Facebook, Microsoft.