En España no sabemos con certeza cuántos bomberos profesionales tenemos. Mientras los montes arden y se declara la emergencia nacional, esta no me parece una cuestión menor. La Plataforma Unitaria de Bomberos elaboró en 2009 un Mapa Censal que estimaba unos 22.000 efectivos, mientras que Eurostat, a partir de la Encuesta Europea de Población Activa, atribuía a España 39.400 profesionales a finales de 2024. A fecha de hoy no existe un registro oficial único que permita conocer cuántos bomberos integran realmente el sistema español de emergencias.
Quizá algunos crean que en España existe un único «cuerpo de bomberos», pero no es así. Lo que hay es una coexistencia de distintos Servicios de Prevención, Extinción de Incendios y Salvamento (SPEIS) –dependientes de ayuntamientos, diputaciones, consorcios o comunidades autónomas–, con los distintos operativos de incendios forestales organizados en cada comunidad autónoma en los que participan personal funcionario, laboral, empresas públicas y, en algunos casos, concesionarias privadas. A estos se suman otros servicios específicos, como los de Aena, las Brigadas de Refuerzo en Incendios Forestales (BRIF) del Estado o los medios de TRAGSA. El resultado es un sistema extraordinariamente fragmentado, con múltiples administraciones, distintos modelos de gestión y financiación y sin una fotografía oficial única de sus efectivos.














