El Banco Central Europeo (BCE) ha vuelto a ponerse en modo guerra. La presidenta de la entidad, Christine Lagarde, explicó el jueves que el escenario económico vuelve a ser el que había en junio. Esto es, el existente antes de los avances de paz entre Estados Unidos e Irán. La escalada del conflicto en los últimos días y el nuevo parón del flujo de petroleros a través del Estrecho de Ormuz han llevado a retomar los planes que tenía el BCE tras su reunión de junio. La entidad ha intentado mandar un mensaje de calma, indicando que todas las posibilidades están sobre la mesa. Pero, entre líneas, se observa una renovada preocupación por contener este nuevo choque de precios que se aproxima tras la subida del precio del Brent a 100 dólares. El BCE tuvo que insistir en su comunicado en que adoptará las decisiones necesarias para mantener ancladas las expectativas de inflación. El mercado ha entendido que la vuelta a los planes previos al acuerdo entre EEUU e Irán implica retomar la senda de subidas de los tipos de interés. El mercado empieza a descontar ya dos subidas del precio oficial del dinero en lo que resta de año, según los tipos implícitos que calcula Bloomberg. La primera subida sería ya en septiembre, cuando el BCE celebra su próxima reunión, y la segunda, en diciembre. Esto es, coincidirían con las dos actualizaciones de las previsiones económicas y de inflación que le quedan por hacer al eurobanco en lo que resta de año. TE PUEDE INTERESAR Lagarde explicó que algunos gobernadores pusieron sobre la mesa la posibilidad de realizar otra subida de los tipos ya esta semana. Finalmente, decidieron esperar hasta septiembre, por unanimidad, pero reiterando a la vez que harán lo necesario para mantener ancladas las expectativas de inflación. Inflación persistente Esta última subida de los precios de la energía es el enésimo 'shock' inflacionista que recibe Europa desde el final de la pandemia. De hecho, según las previsiones del BCE, el IPC no volverá hacia la zona del 2% hasta la primera mitad del próximo año. Esto aumenta el riesgo de que las expectativas de inflación de los agentes se desanclen, el escenario más temido por el BCE. El viernes, S&P publicó el PMI adelantado del mes de julio para la eurozona. Esa encuesta muestra que los precios de los insumos siguieron subiendo a lo largo del mes, aunque el incremento del precio del crudo es más reciente. "Con el repunte de los precios del petróleo en los últimos días y la creciente preocupación por el transporte marítimo, existe el peligro de que la economía sufra un retroceso si se intensifican las presiones inflacionistas y se producen interrupciones en el suministro, especialmente de energía", señala Chris Williamson, economista jefe de S&P Global. El BCE cree que la inflación seguirá subiendo durante el verano. Y no solo por este repunte del crudo, sino también porque las empresas no han terminado de trasladar a sus precios finales el aumento de los costes de producción experimentado hasta ahora. Solo un rápido final a la guerra podría evitar que el BCE suba tipos a la vuelta de las vacaciones del verano. Y tendría que ser un acuerdo de paz real y no el conato vivido hasta ahora. El mercado difícilmente aceptará una tregua ficticia para que el precio del crudo vuelva a los 70 dólares. Y el BCE ya sabe que no puede desactivar su modo guerra demasiado pronto. El Banco Central Europeo (BCE) ha vuelto a ponerse en modo guerra. La presidenta de la entidad, Christine Lagarde, explicó el jueves que el escenario económico vuelve a ser el que había en junio. Esto es, el existente antes de los avances de paz entre Estados Unidos e Irán. La escalada del conflicto en los últimos días y el nuevo parón del flujo de petroleros a través del Estrecho de Ormuz han llevado a retomar los planes que tenía el BCE tras su reunión de junio.