El acuerdo de paz anunciado entre Irán y Estados Unidos, aún pendiente de materializarse, aleja los peores pronósticos sobre la deriva económica de la eurozona, si bien los efectos de segunda ronda en los precios parecen inevitables en los próximos meses. Sin embargo, la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, ha alejado que el organismo que lidera continúe con una subida de tipos en la próxima reunión del 23 de julio."El golpe es demasiado grande y no se puede pasar por alto, porque podríamos poner en peligro nuestro objetivo, pero todavía no vemos expectativas de inflación ni efectos de segunda ronda que justifiquen una respuesta de política monetaria más contundente", ha indicado la francesa en el seno de la comisión de Asuntos Económicos del Parlamento Europeo, este lunes.

La jefa de la política monetaria europea estima que la inflación volverá a niveles del 2% con las medidas adecuadas y descarta que, en este contexto, sea necesaria una política monetaria más contundente. En todo caso, recuerda que la actual crisis energética se aleja, por el momento, de la situación derivada del conflicto en Ucrania en 2022.

Lagarde ha subrayado que la inflación ha crecido del 3% en abril al 3,2% en mayo, con el coste de la energía como principal impulsor de este aumento. En ambos meses, los precios de la energía han registrado un alza del 10%, lo que ha derivado un incremento de las previsiones de inflación con respecto a antes de la guerra.