La presidenta del BCE afirma que el organismo está preparado para aumentar el precio del dinero “en cualquier reunión”, y extrema la vigilancia para no repetir los errores de la crisis de Ucrania
Cada día que pasa sin que la guerra en Oriente Próximo haya terminado, Europa se acerca más a una subida de los tipos de interés por parte del Banco Central Europeo. Christine Lagarde ha dado este miércoles alas a ese paso: ha dicho que el Eurobanco está listo para incrementar el precio del dinero, si fuera necesario, “en cualquier reunión”, un modo de decir que el cambio de política monetaria puede ser inminente y llegar incluso en abril. Es un movimiento indeseado por muchos hogares y empresas, que verán aumentar las cuotas que pagan por sus hipotecas y préstamos. Y que en ciertos casos, incluso puede impedir el acceso a una vivienda o frenar nuevas inversiones corporativas. Aumentar el precio del dinero es, sin embargo, la herramienta más poderosa de los bancos centrales para contener la inflación. Y con el petróleo disparado en torno a los 100 dólares por barril, la autoridad monetaria se prepara para apretar el gatillo.
Muy a su pesar: Lagarde, empezó así su intervención en la Universidad Goethe de Fráncfort. “Si este evento se hubiera celebrado hace unas semanas, mi discurso habría sido muy diferente. [...] Con toda probabilidad, habríamos revisado al alza nuestras previsiones de marzo para el crecimiento y a la baja para la inflación. Pero nos encontramos, una vez más, en un mundo diferente, cuyos contornos aún no están claros. Nos enfrentamos a una profunda incertidumbre sobre la trayectoria de la economía”.










