El escenario más extremo del BCE contempla un alza de precios del 6,3% en el primer trimestre de 2027, con un pico del petróleo en los 145 dólares y del gas en los 106 euros por megavatio

La peor pesadilla de un banquero central que se precie de independiente es una escalada sin control de los precios. Es lo que sucedió en la zona euro a partir de 2022, cuando el estallido de la guerra en Ucrania disparó el precio de la energía y aceleró la espiral alcista de precios que ya se había iniciado con el fin de la pandemia. El descorche de la actividad provocó el colapso de las cadenas de suministro, una amenaza que se cierne de nuevo ante la economía global con el bloqueo del estrecho de Ormuz, una arteria marítima que tiene en vilo el consumo de petróleo y de gas en todo el mundo y que está encareciendo de forma alarmante el coste de la energía. El BCE está preparado para afrontar los estragos de una posible crisis energética y asegura haber aprendido de 2022. Entonces, tanto el BCE como la Reserva Federal valoraron el alza de precios como un fenómeno transitorio, un error de cálculo que provocó después un traumático encarecimiento del precio del dinero que casi termina en una recesión.