El matrimonio que forman Mohamed Chara y Asia Bakuri esperó hasta última hora para abandonar Chapinería mientras el fuego arrasaba los alrededores
La gata no está en la cocina. Ni detrás del sofá, ni en el cesto de la ropa sucia. Tampoco debajo de las camas. No hay ni rastro de Mili desde hace un rato. Mohamed Chara la llama a gritos por su nombre, se arrastra por el suelo y silba, pero la gata no se deja ver. A los teléfonos llega un mensaje con un sonido de alerta máxima: “Debido a la evolución de los incendios en la Comunidad de Madrid, a todos los habitantes de Chapinería, abandonen el municipio”. Mohamed Chara llena a la carrera los platos del agua y de la comida de Mili y los deja junto a la puerta, para cuando aparezca. Después se pone una mochila al hombro y echa un vistazo por la ventana antes de salir del apartamento. Una enorme columna de humo esconde un sol rojizo en el horizonte.
Mohamed Chara y su esposa, Asia Bakuri, están casados desde hace 35 años y eso de permanecer unidos en la vida y en la muerte lo han llevado hoy casi al límite. Son los últimos en abandonar Chapinería, un pueblo de 2.750 habitantes que las autoridades han ordenado evacuar por el peligro que corrían los vecinos por un incendio muy cercano que ha puesto en jaque a la Comunidad de Madrid. Hace una hora veían la evolución del fuego por televisión, pero no se alarmaron hasta que Mohamed Chara salió a la calle un momento y comprobó asombrado que no quedaba ni uno solo de sus vecinos. Las calles estaban desierta, apenas quedaban unos cuantos coches. Se habían quedado solos.















