Cuesta imaginar a Cristina Dinu, una mujer llegada a España desde Bucarest, capital de Rumanía, hace 23 años, saliendo a toda velocidad el pasado sábado de la localidad madrileña de Cadalso de los Vidrios, al suroeste de la capital. Cuesta imaginarla recorriendo antes sus mil metros cuadrados de parcela para, en mitad de la alarma por la proximidad del fuego y con la Guardia Civil exigiendo a todo el mundo que cogieran lo básico y salieran disparados, capturar a nueve gatos jóvenes que, aunque pequeños, no dejan de ser felinos.
Cuesta verla metiéndolos a toda prisa en apenas un par de transportines para, junto con su marido, Aurelio Dinu, recorrer en autobús los 105 kilómetros que separan la urbanización de Entrepinos, donde reside, y Alcorcón, que la ha acogido en el espacio que la localidad ha habilitado en el teatro Buero Vallejo mientras agentes y voluntarios luchan contra los incendios. Cuesta imaginar a los Dinu recorriendo la región con dos jaulas repletas. También cuesta imaginar el dolor que le supuso dejar atrás a otros cuatro gatos más mayores que, por su tamaño, no pudieron viajar con ella.
Cuesta porque Dinu, trabajadora de la limpieza, de 69 años, prefiere el ascensor al corto tramo de escaleras que separa la planta baja de la primera planta del Buero Vallejo y camina despacio después de caerse de un autobús hace apenas cinco meses. Cuesta imaginarlo, pero todo esto ocurrió el pasado sábado.












