Las llamas comenzaron a acercarse por el horizonte, pero los cuidadores y profesionales que trabajan en el Safari Park de Madrid, ubicado en Aldea del Fresno, no lo dudaron: todos quer�an quedarse. Finalmente, tras negociarlo con las autoridades, solo cuatro pudieron aguantar toda la noche manteniendo el fuerte."En cuanto vimos que se reactivaban los fuegos en Villa del Prado, a seis kil�metros del parque, comenzamos a desalojar para evitar posibles complicaciones. Tan solo 45 minutos despu�s nos lleg� la notificaci�n oficial para evacuar el recinto, pero ya s�lo qued�bamos el personal", apunta a este diario ayer Christian Cabrera, veterinario y conservador del parque, tras m�s de 24 horas sin dormir y despu�s de resistir a una noche "muy muy dif�cil" y "llena de nervios".Desde el minuto uno comenzaron a aplicar su protocolo antiincendios. �ste consiste, de primeras, en guardar a los animales m�s peligrosos en las instalaciones interiores: rinocerontes, leones, jaguares, jirafas, elefantes, tigres... Asimismo, el equipo de mantenimiento comenz� a conectar todos los generadores para evitar que se fuera la luz, algo muy posible en estos casos, y que los ejemplares tuvieran aire acondicionado para mitigar las altas temperaturas.Un trabajador del Safari humedeciendo, durante la madrugada, el suelo con el incendio muy pr�ximo a la reserva.Jos� Luis CanoM�s tarde, conectaron los dep�sitos de agua port�tiles a la maquinaria m�vil, como tractores o excavadoras, para que, "en caso de que algunas pavesas arrastradas por el aire llegasen encendidas, poder actuar r�pidamente"."Los riegos en todas las �reas se mantuvieron conectados al 100% para tener humedecido el suelo y, en especial, aquellas zonas m�s pr�ximas a las instalaciones de los animales", evoca Cabrera.A eso de las 20.00 horas, los servicios de Emergencias les trasladaron que todos los trabajadores deb�an salir inmediatamente del parque. Pero esa orden no fue bien recibida. "La negociaci�n fue dura. Les explicamos que era imprescindible que alguien se quedara en el parque y les detallamos que ten�amos distintas rutas de escape si el fuego nos terminaba rodeando. Pero era vital estar operativos por si hab�a que trasladar a los animales y, sobre todo, para vigilar y apagar posibles brotes de fuego", apunta este veterinario.Animales con el humo del incendio detr�s.Jos� Luis CanoFinalmente, �l y otros tres compa�eros y compa�eras pudieron quedarse, afrontando una noche en vela llena de tensi�n ya que "el fuego pas� muy cerca, a escasos 300 metros, pero contamos con la ayuda de Bomberos y Guardia Civil que estuvieron pendientes de nosotros en todo momento".Tras la salida del sol, las aguas volvieron a su cauce. A lo largo de la ma�ana los animales fueron volviendo, poco a poco, a sus zonas, aunque el parque permaneci� cerrado por razones obvias. Eso s�, la actividad auxiliadora de los trabajadores del Safari Park no termin� ah�. Por la tarde, acudieron de urgencia al centro de Fauna Kuna Ib�rica, ubicado en Navas del Rey, municipio que hab�a sido desalojado horas antes debido al avance imparable de la cabeza del incendio.Una avestruz hembra con una columna de humo detr�s.Jos� Luis Cano"Ayudamos a evacuar a varios animales ya que el fuego se les estaba echaba encima...", desliza Jos� Luis Cano, uno de los ocho miembros que ayer acudieron al rescate. Cuenta que recogieron desde buitres a un lobo ib�rico y un lince... "Estos dos �ltimos ejemplares tuvieron que ser anestesiados, pero cuando llegamos a las instalaciones del Safari Park revertimos dicha anestesia y se encontraban perfectamente", matiza, agregando que "a la vuelta fuimos escoltados por la Guardia Civil ya que la carretera que va de Chapiner�a a Aldea del Fresno hab�a sido cortada por seguridad".Con el susto a�n en el cuerpo, y en alerta pese a que los fuegos se han alejado de su complejo, esta reserva se sobrepuso y logr� resistir a otra noche dram�tica, como la que ya vivi� en 2021 durante Filomena o hace tres a�os, en septiembre de 2023, tras sufrir los estragos de la DANA que asol� el suroeste de la regi�n. Entonces, vivieron una madrugada de lluvias y de temporal donde, contrarreloj, a oscuras y con el agua lleg�ndoles por el pecho, tuvieron que rescatar a sus propios ejemplares y ponerlos en instalaciones interiores a salvo. Un traslado m�s que complicado ya que se trataba de fauna salvaje, de algunas fieras que pesaban mucho (como leones o elefantes) y otras que no est�n acostumbradas a ser manejadas. Y evocaba Cabrera: "Cuando conseguimos depositar el �ltimo ave y vimos que todos estaban bien, rompimos a llorar. Recuerdo a muchos de estos animales desde que nac�".