Un nuevo estudio identificó que el asteroide de Chicxulub que causó la extinción de los dinosaurios era una condrita carbonácea CO./Archivo FLORIDA ATLANTIC UNIVERSITY

Hace 66 millones de años, un asteroide destruyó casi toda la vida en la Tierra y puso fin al reinado de los dinosaurios.La roca que causó ese impacto era uno de los tipos de meteoritos más raros del sistema solar, según un nuevo estudio de investigadores de Canadá, Francia, Bélgica y Austria. Ese hallazgo cambia parte de la explicación sobre cómo ocurrió la extinción masiva.El trabajo fue publicado en la revista Science Advances por Georgy Makhatadze, Frédéric Moynier, Leslie-Anne Brun, Steven Goderis, Philippe Claeys y Christian Koeberl, de la Universidad de Columbia Británica, el Instituto de Física del Globo Terrestre, la Universidad de París, la Universidad Libre de Bruselas y la Universidad de Viena.PUBLICIDADLos investigadores hallaron la huella química del impacto en una capa de arcilla global que marca el momento de la desaparición de los dinosaurios./Georgy MakhatadzeDesde hace décadas, los científicos sabían que el asteroide cayó en lo que hoy es la Península de Yucatán, en México, y que pertenecía a una familia llamada condritas carbonáceas: rocas espaciales ricas en carbono que representan menos del 5% de todos los meteoritos conocidos.El problema era que esa familia es muy variada, y nadie podía precisar cuál de sus subtipos fue el que chocó contra la Tierra.Sin saberlo, era imposible entender qué sustancias químicas trajo el impacto y qué papel jugó cada una en la extinción de las especies.Philippe Claeys, geólogo de la Universidad Libre de Bruselas, fue uno de los investigadores del estudio publicado en Science Advances (Universidad de Columbia Británica)El objetivo del estudio fue resolver esa pregunta: identificar con precisión qué tipo exacto de meteorito formó el cráter de Chicxulub, el nombre del lugar donde cayó el asteroide, en Yucatán.PUBLICIDADPara lograrlo, los investigadores buscaron la “huella dactilar” química del impacto en una capa de arcilla que existe en todo el planeta y que marca, con una línea oscura en las rocas, el momento exacto en que los dinosaurios desaparecieron.Esa huella estaba en el níquel: un metal que los meteoritos contienen en proporciones muy distintas según su tipo, lo que permite identificarlos como si fueran huellas dactilares.Los científicos ya sabían que el asteroide que cayó en la Península de Yucatán pertenecía a la familia de las condritas carbonáceas, pero no podían precisar su subtipo ( EFE/Fabio Manucci/ Imperial College de Londres)