La negativa a deflactar el IRPF es el "principal motor oculto de la presión fiscal sobre la renta de los trabajadores". Hasta el punto de que la no actualización de las tarifas del impuesto según la evolución de los precios, que en términos técnicos se conoce como fiscal drag o progresividad en frío, cuesta cerca de 650 euros a los salarios más bajos en España.Son algunas de las conclusiones de un estudio elaborado por el Observatori de la Pime de Pimec, que fue presentado ayer por el presidente de la patronal de pymes, Antoni Cañete, y la presidenta de la Comisión de Economía y Fiscalidad de Pimec, Sílvia Gabarró.
Si se toma como ejemplo una retribución anual de 18.000 euros —no muy lejana al salario más frecuente en España, de apenas 16.520 euros—, el análisis de Pimec constata una pérdida de poder adquisitivo de 647 euros [ver gráfico]. Esta cantidad supone un 4% de pérdida de salario neto real, porcentaje más elevado incluso que en retribuciones superiores.
Este fenómeno también puede verse del lado de las empresas. Analizando nóminas reales de los sectores de la hostelería, el metal y la limpieza, se constata que de cada 100 euros adicionales de coste laboral tan solo entre 48 y 56 euros terminan llegando al bolsillo de los empleados. El resto, entre 44 y 52 euros, se destina al IRPF y las cotizaciones sociales.








