El esfuerzo que una familia española tiene que hacer para pagar los impuestos directos como el de la Renta de las Personas Físicas (IRPF) con respecto a su capacidad económica es un 16,5% superior a la media de la Unión Europea. Esta es una de las principales conclusiones a las que llega el informe Competitividad Fiscal 2025. Una reflexión sobre la imposición indirecta del turismo, que presentó este lunes el Instituto de Estudios Económicos (IEE).En concreto, el informe concluye que el sistema fiscal español es de los menos competitivos con respecto a la media de la OCDE. España está en el puesto 34 de los 38 países que componen el club de los países desarrollados. Con una puntuación de 57,9 puntos sobre 100, situándose en la parte baja de la clasificación y 11,5 puntos porcentuales por debajo de la media de la Unión Europea, según el International Competitiveness Index 2025, elaborado por el think tank independiente Tax Foundation.

Este resultado implica que España ha caído cinco posiciones desde 2018, lo que a juicio del IEE supone un "deterioro continuado" de la competitividad fiscal de España frente al resto de economías avanzadas. A la cabeza del listado estarían los espacios fiscales de Estonia, Letonia, Nueva Zelanda, Suiza y Luxemburgo que, según explicaba el presidente del IEE, Íñigo Fernández de Mesa, "destacan por contar con sistemas tributarios más simples, neutrales y orientados a favorecer la inversión y el crecimiento económico".