La mayor fiscalidad que soportan las inversiones en España respecto a otros países comparables penalizan y frenan que los hogares inviertan su ahorro. El tipo efectivo soportado en distintos productos analizados –acciones, depósitos, fondos...– se eleva al 22,3%, ocho puntos más que el 14,4% de la Unión Europea, según un informe del Instituto de Estudios Económicos (IEE) y la Asociación Española de Asesores y Planificadores Financieros (EFPA). Esta fiscalidad reduce “con mayor intensidad” el rendimiento neto que llega a las familias, con unas diferencias incluso más notables en los depósitos o los bonos y menores ventajas en productos extendidos como los planes de pensiones. El panorama “desincentiva” llevar el ahorro a la inversión, se incide, lo que impide canalizarlo a la economía productiva o combatir el efecto de la inflación en el poder de compra.La tributación es uno de los factores que más condiciona las decisiones de ahorro e inversión. El informe reitera en este sentido que el marco tributario es “desfavorable”. “En promedio estamos en una banda alta, lo que no facilita que se mueva el ahorro, aleja de niveles óptimos y condiciona los movimientos”, expone Adrián González, director de estudios del IEE. “La fiscalidad entorpece que se canalice a los mercados financieros”, sigue. Los españoles acumulan un billón de euros en cuentas o depósitos de nula o baja remuneración. La fiscalidad –además de otros factores como la educación financiera– hace que existan “dos direcciones contrapuestas”, no naturales. “En hogares de renta baja, la incertidumbre y falta de incentivos lleva a mantener una actitud más conservadora, con rendimientos más bajos y donde es más difícil batir a la inflación. En hogares con rentas más altas y conocimiento financiero tienen la ecuación contraria: la fiscalidad que soportan es elevada, lo que hace que para tener una mejor rentabilidad neta les salga a cuenta tomar posiciones más arriesgadas que no harían con una fiscalidad más moderada”, dice.En los planes de pensiones se critica un trato “neutral” mientras otros países los incentivan másLa tributación efectiva, que sirve para comparar países y se ha calculado en el estudio, es una medida sintética que recoge toda la tributación a la que se enfrenta un producto financiero sobre su rentabilidad bruta. Esto permite ver cómo afecta el sistema fiscal o el tipo marginal a lo largo de la vida de la inversión, al incorporar los impuestos que afectan al inversor sobre intereses, dividendos, ganancias, transacciones, retenciones o similares. Con esta base España y su 22,3% quedan peor que las vecinos Francia y Portugal, y Alemania, Grecia o Italia. “El cóctel tributario deja una fiscalidad nada competitiva, mal tratada”, expone José Manuel Ortiz, de EFPA España. “Es un factor que penaliza. Si los impuestos son altos y no existen productos financieros que ayuden a movilizar el ahorro al mercado de capitales, nos veremos en una situación de falta de competitividad”, asegura.En depósitos o bonos la tributación efectiva que se observa es del 30%, cinco puntos por encima de la UE. Ese porcentaje es homogéneo con el resto de países y tiene en cuenta todo el impacto fiscal que tienen, ya que si sólo se analiza el IRPF el tipo en los depósitos es del 18% para rendimientos bajos. La brecha se hace notable porque casi un 40% de la cartera de los hogares son depósitos, menciona el informe. La tributación de las acciones es del 29%, de nuevo en la parte alta y siete puntos más que la media comunitaria. La situación se repite en los fondos de inversión (tipo del 27%, seis puntos más). En planes de pensiones, el trato fiscal es neutral, cuando en la UE o la OCDE están más incentivados. En este apartado se critica sobre todo la limitación en las aportaciones deducibles –hoy 1.500 euros– o que el rescate tribute como renta del trabajo, con tipos de hasta el 47%.En los depósitos, España está cinco puntos por encima de la UE contando todo el impacto fiscalLos cambios en el sistema tributario de los últimos años, como llevar el tipo máximo por rentas del ahorro al 30%, han profundizado en la problemática, han dejado un esquema “complejo”, en ocasiones “poco neutral” y con interés recaudatorio, se menciona. Se llega a dar el “efecto candado”: que no se liquiden inversiones por la carga fiscal, lo que “distorsiona la asignación eficiente del capital”. Entre las medidas propuestas se apunta a una rebaja de tipos marginales máximos a niveles de la UE, a fomentar el ahorro a largo plazo –como con más incentivos en el plan de pensiones–, a mejorar el régimen de compensación de pérdidas o a que la tributación corrija la inflación acumulada al recuperar una inversión. “Hoy se dificulta identificar qué producto es atractivo”, incide Ortiz.El proyecto de cuentas europeas como salidaCon la fiscalidad debatida, en estos momentos desde instancias europeas se quiere impulsar una cuenta de ahorro incentivada fiscalmente para invertir en la economía y empresas de la Unión Europea, canalizando ahorro a la economía productiva. “El gran debate que hay ahora es si España va a regular la cuenta de ahorro e inversiones siguiendo la recomendación de la Comisión Europea. Sería un producto de inversión que tenga un incentivo en forma de diferimiento fiscal, sin pagar impuestos en el cambio de un producto a otro, con una exención de gravamen cuando se recupere”, repasa Ortiz. “Por ahora está atascado”, dice. España también está impulsando las cuentas con la etiqueta Finance Europe, que daría acceso a mejor tributación por invertir en ciertos sectores. “No se trata tanto de reducir la mala tributación como de estimular el ahorro con medidas fiscales, y además dirigido a los mercados de capitales”, incide.Redactor de la sección de economía de La Vanguardia desde el 2015, centrado en motor, consumo y ahorro. Autor de la newsletter semanal 'Bolsillo', sobre finanzas personales. Graduado en Periodismo por la UAB.
La elevada fiscalidad en España frena que los hogares inviertan su ahorro
El esquema resulta más lesivo en depósitos, acciones o planes de pensiones, según un estudio del IEE y EFPA












