La incertidumbre económica está haciendo que los hogares europeos mantengan una elevada tasa de ahorro aunque la forma en la que 'guardan' el dinero está cambiando y cada vez destinan una mayor parte de su patrimonio a fondos y otros activos financieros más allá de los depósitos. Con todo, algunos economistas señalan que este cambio de tendencia no implica una reactivación del consumo en el corto plazo porque la falta de confianza aún pesa en las familias.La inflación ha remitido, los salarios vuelven a crecer por encima de los precios y el poder adquisitivo de los hogares europeos empieza a recuperarse, sin embargo, el consumo continúa sin reaccionar al ritmo esperado porque los consumidores europeos mantienen una actitud prudente ante el gasto pese a esa mejora de su situación financiera. Es una de las conclusiones de un análisis de situación publicado este viernes por ING Research, que achaca a la incertidumbre sobre el crecimiento económico, las tensiones geopolíticas y el recuerdo del fuerte episodio inflacionario de los últimos años que los hogares prefieran reforzar su colchón financiero antes que incrementar el consumo.
Esta cautela ha llevado a que la tasa de ahorro permanezca por encima de los niveles previos a la pandemia, lo que limita la fortaleza de la demanda interna y el crecimiento de la economía europea. Sin embargo, el informe detecta un cambio de tendencia en el destino de ese ahorro.










