Inflación, pagos fijos, inestabilidad laboral y económica… Ahorrar se ha convertido en una misión casi imposible para gran parte de la población española. Un 80% consigue guardar parte de sus ingresos, pero solo un 20% alcanza los niveles financieros recomendados para destinar a un fondo de emergencia, la compra de vivienda o inversiones para obtener rentabilidades. Según las conclusiones de la segunda edición del estudio sobre Conductas sostenibles de la población española realizado por Triodos Bank, los principales motivos para no ahorrar son los gastos fijos (41,2%), la falta de ingresos (33,8%), las deudas (10,7%) y, en menor medida, la preferencia por gastar (6,4%).

La conocida regla del 50/30/20, que sugiere destinar el 20% de las ganancias al ahorro, el 50% a necesidades básicas y el 30% a gastos personales o ‘caprichos’ se ha convertido en una complicada tarea. Con el IPC en el 2,7% y un gasto medio por hogar que creció un 4,4% en 2024, según los últimos datos de Estadística, la capacidad de ahorro de los españoles se ve en muchos casos comprometida. A esto hay que sumar épocas complicadas para el bolsillo como la cuesta de septiembre, con el repunte de gastos propios del inicio del curso (el coste promedio anual de escolarización alcanza hasta los 2.390 euros por hijo, según la encuesta anual de gastos escolares de la OCU), que añaden un esfuerzo extra y exprimen las economías domésticas.