Muchos hogares estarían apretándose el cinturón para aspirar a comprar una vivienda en el futuro

El consumo de las familias es una de las variables que mejor visibiliza la discrepancia entre el buen momento de la economía y la vivencia social. Hoy por hoy, cada español consume casi la misma cantidad de bienes y servicios que hace un lustro, en términos promedios y descontando la inflación. Y, sin embargo, el Producto Interior Bruto (PIB) se ha expandido un 9,4% en el mismo periodo. ...

El escaso impacto del tirón macroeconómico sobre el consumo a nivel individual no solo refleja el crecimiento poblacional (el gasto total en consumo ha crecido vigorosamente, pero se reparte entre más personas, de ahí el estancamiento en términos per capita). También es atribuible a la “germanización” de los hogares españoles, cada vez más proclives a ahorrar en vez de consumir. La tasa de ahorro oscila en el entorno del 12,5% en el último año, lo que significa que los hogares ponen a un lado uno de cada ocho euros de renta disponible, un 71% por encima de los valores anteriores a la pandemia (tomando la media del periodo 2015-2019 como referencia). Si bien los colectivos vulnerables, como los jóvenes con un poder adquisitivo mermado por la carestía de los alquileres, tienen dificultad para llegar a fin de mes, otros sectores están en condiciones de ahorrar más. ¿Por qué lo hacen?