Es innegable que la economía española atraviesa un buen momento, pero la vivienda y el coste de la vida no permiten celebraciones
España encara 2026 con el impulso de haber sido la gran economía de la zona euro que más ha crecido el año anterior. La fortaleza de la actividad invita al optimismo, y da muestra de lo que ha evolucionado el modelo productivo español, pero no debe llevar a la complacencia, porque persisten anomalías e incertidumbres. Y la bonanza está lejos de traducirse en una mejora del nivel de vida apreciable para la mayoría de los ciudadanos....
Los datos son contundentes. Mientras la actividad en la zona euro ha crecido a un ritmo anual del 1,3%, en España ha sido del 2,8%, con cifras del tercer trimestre. La tendencia debería continuar en los próximos meses, salvo imprevistos de envergadura. El contexto europeo no es tan negativo como se temía hace unos meses: el BCE ha elevado sus previsiones de crecimiento para la zona euro del nuevo año, hasta el 1,2%, una cifra débil, pero que sortea el miedo a un estancamiento o recesión, acrecentado por las tensiones comerciales con EE UU. La explosión del orden mundial que implica el ataque de Estados Unidos a Venezuela añade incertidumbre al escenario.






