El loable crecimiento de la macroeconomía española sigue sin corregir la precarización de la ciudadanía de a pie

El Fondo Monetario Internacional (FMI), que acaba de actualizar sus previsiones de crecimiento global, sitúa a España como la gran economía avanzada que más crece. Y lo hace por segundo año consecutivo. El organismo calcula que la economía española crecerá este año un 2,9%, cuatro décimas más de lo que había previsto en julio y abril y más incluso de lo que calcula el Gobierno, que espera un aumento del 2,7% para este 2025. El FMI sigue así la estela del Banco Central Europeo y de las principales agencias de calificación: España es la sorpresa positiva en un escenario global marcado por una incertidumbre. Es más, el BCE recuerda que si la zona euro ha sido capaz de capear el temporal en el actual entorno ha sido en buena medida gracias al “excepcional desempeño” de la economía española.

Los datos son irrefutables en crecimiento, pero también en creación de empleo. España sigue creando empleo a buen ritmo, con más de 500.000 ocupados adicionales en el último año, se sitúa en récords históricos de afiliación —con 21,6 millones— tiene una tasa de paro cercana del 10,3%, la más baja desde la crisis de 2008. Esto sugiere una expansión sólida que está absorbiendo bien el aumento de la inmigración —lo que además explica los buenos datos de consumo— y que se apoya en el empuje del turismo y de la inversión pública vinculada a los fondos europeos.