“Tenue resistencia en medio de una incertidumbre persistente”. Los títulos de los informes de perspectivas económicas del Fondo Monetario Internacional (FMI), en ocasiones, son elocuentes. Aunque no siempre envejecen bien. En esta ocasión, habrá que esperar para esa evaluación, pero la economía mundial parece haber superado, de momento, sin grandes secuelas la tormenta arancelaria desatada el pasado 2 de abril por el presidente estadounidense, Donald Trump, cuando cambió las reglas del comercio internacional tal y como las conocíamos hasta ahora y, con un simple cartel de cartón, anunció aranceles indiscriminados a todo el mundo.

El FMI proyecta un crecimiento mundial del 3% para este año y del 3,1% para 2026, lo que supone una mejora de dos décimas y una décima respectivamente respecto a las últimas Perspectivas de la Economía Mundial publicadas el pasado de abril. “La mayoría de las regiones están experimentando mejoras moderadas en su crecimiento este año y el próximo. Esta resiliencia es bienvenida, pero también frágil. Si bien el impacto comercial podría resultar menos severo de lo que se temía inicialmente, sigue siendo considerable, y cada vez hay más evidencia de que está perjudicando la economía mundial”.