El reconocimiento internacional al buen momento económico no debe distraer de los retos pendientes
La mejora en la calificación de España por parte de las tres principales agencias de rating (Moody’s, Fitch y S&P) supone una buena noticia que confirma el momento positivo que atraviesa la economía, especialmente si se compara con la debilidad de su entorno. Desde el final de la pandemia, los países del sur de Europa, tan denostados y penalizados durante la crisis financiera, han superado al resto de la eurozona, con España a la cabeza, y están capeando mejor que otros países las numerosas amenazas externas que se ciñen sobre la economía del bloque, en forma de aranceles de Estados Unidos y competencia china.
El Banco de España y la OCDE acaban de certificar ese buen momento al elevar las previsiones de crecimiento para España este año hasta el 2,6%, después de que el INE revisara dos décimas al alza el PIB de 2024 hasta situarlo en el 3,5%. Por el contrario, Alemania, la principal potencia de la eurozona, lucha para salir de un largo periodo de estancamiento, con algunos trimestres con datos negativos, mientras que Italia y Francia cerrarán el ejercicio con décimas de crecimiento en el mejor de los casos.






