El poder adquisitivo de los salarios españoles se ha visto erosionado por dos vías desde 2021. Los aumentos de sueldo nominales aprobados en un contexto de inflación acumulada del 25% no se han traducido en ganancias reales, a lo que se suma la decisión de no ajustar las tarifas del IRPF a los nuevos precios, lo cual implica un aumento de la presión fiscal sobre las rentas del trabajo. El resultado es un poder adquisitivo rebajado en términos netos y ajustados por la inflación. Este diagnóstico, ampliamente documentado por la AIReF, la OCDE, el Banco de España y el Banco Central Europeo, es más matizado en algunos países de la UE, bien por subidas salariales reales más elevadas y/o por la adaptación de los tramos impositivos para evitar, al menos parcialmente, la progresividad en frío. En consecuencia, España ha escalado puestos en el ranking de imposición fiscal sobre los sueldos que publica la OCDE e incluso se sitúa ya por encima de la media de la UE según los nuevos datos de Eurostat, que usan una metodología distinta. Ambas fuentes presentan diferencias en el trabajador de referencia y en el salario medio que afectan al cálculo del tipo impositivo, pero las dos documentan el aumento de la presión fiscal del IRPF en España. La OCDE sitúa ahora esta presión a la par de la existente en los países del entorno y Eurostat calcula que está más de un punto por encima. La clave reside en el cambio metodológico que introdujo el instituto estadístico comunitario en 2024 para medir mejor el peso del IRPF sobre los salarios que realmente se pagan en la economía. Según la estadística más tradicional, publicada en los informes Taxing Wages de la OCDE, el IPRF que pagó un trabajador con el salario medio soltero y sin hijos en España en 2025 fue del 17,1%, 1,1 puntos más que en 2024, por lo que el peso impositivo prácticamente se igualó a la media de la UE de los 22 países que mide la OCDE, el 17,2%. España casi empata con Alemania (17,2%) y supera a Francia (16,7%). En ambos casos, la progresividad en frío explica la convergencia. Alemania ha aprobado leyes específicas para compensarla parcialmente, mientras España no actualiza la tarifa estatal desde 2015. Esta estadística compara los países ajustando los salarios medios a una equivalencia a tiempo completo, lo cual permite aislar el impacto del sistema fiscal, pero genera un escenario económico estandarizado, alejado del salario que realmente percibe el trabajador medio en cada país. La ganancia de puestos de España en el ranking se debe a una decisión política. Al menos 12 países de la UE llevan a cabo algún tipo de medida para actualizar los tramos del IRPF con la inflación total o parcialmente, lo que evita la desviación hacia franjas impositivas superiores cuando los salarios suben para tratar de compensar la pérdida de poder adquisitivo. Los casos más claros son los que tienen fijadas actualizaciones automáticas: Países Bajos, Francia, Dinamarca, Bélgica, Suecia, Finlandia, Noruega y Lituania, aunque Austria y Alemania también disponen de mecanismos discrecionales. El detalle de cada sistema se describe en los informes por país de Euromod, un modelo desarrollado por el Centro de Investigación de la Comisión Europea (Joint Research Centre) para hacer comparativas de impuestos y prestaciones sobre los ingresos familiares. Es en los datos de este sistema en los que se basa desde 2024 Eurostat para sus cálculos de presión fiscal sobre los salarios, diferenciándose de los datos de la OCDE, que fueron su base hasta 2023, de manera que ambas fuentes coincidían en los resultados hasta hace dos años. Consultado por esta divergencia en las estadísticas, Eurostat explica que los nuevos datos se basan en "salarios medios simples sin ajustar" en vez de en equivalencias a tiempo completo. Es decir, tienen en cuenta el peso del empleo a tiempo parcial y completo que realmente existe en el mercado laboral de cada país y sus respectivos salarios. Esto introduce diferencias importantes para los países que tienen más peso del empleo parcial, como es el caso de Alemania o Países Bajos, porque la base imponible baja automáticamente, mientras que España "se ve afectada solo marginalmente por la interrupción en la serie". Aunque el cambio metodológico impide la comparación histórica, sí refleja la posición de España en 2024 y 2025 y en ambos años se sitúa por encima de la media comunitaria. En concreto, un trabajador promedio soltero y sin hijos del sector privado que cobró el salario medio en 2025 pagó el 15,8% en IRPF, 1,2 puntos más que la media de la UE, donde fue el 14,6%. El dato coincide con el que publica el Ministerio de Hacienda debido precisamente a que no se usa un indicador ajustado por empleo a tiempo equivalente. Con ese 15,8%, España se sitúa por encima de Alemania, Francia e Italia. Además, la estadística refleja que entre 2024 y 2025, la presión fiscal se ha incrementado en España mientras ha descendido en las grandes economías y en la media comunitaria, reforzando la hipótesis del efecto de no deflactar los tramos mientras otros países sí lo hacen. Mayor pérdida de poder adquisitivo en España Tomando como referencia los datos de la OCDE, que son los históricamente comparables, y ajustando los salarios medios brutos y netos a la inflación de las cuatro principales economías del euro, se observa cómo la suma del aumento de los precios (superior en España que en la UE en los dos últimos años), de las moderadas subidas salariales en España y la progresividad en frío resultan en una pérdida de poder adquisitivo mayor para los trabajadores españoles. El salario neto real de Alemania (que tiene en cuenta las cotizaciones sociales que paga el trabajador y el IRPF) fue un 4% superior en 2025 que en 2019 y un 0,9% mayor en Italia. En Francia, la pérdida es del 0,8% y en España la caída llega hasta el 3,65%. En términos brutos, el salario real ha descendido menos, un 1,4%, reflejando el doble castigo por la vía impositiva. Paradójicamente, el crecimiento económico de España ha sido diferencialmente positivo durante este periodo, pero no se ha notado en los salarios. A pesar del aumento de la presión fiscal sobre los salarios por la vía del IRPF, España sigue teniendo una cuña fiscal algo inferior al promedio y, por tanto, menores costes laborales que las principales economías. La principal diferencia reside en el reducido peso de las cotizaciones sociales que pagan los trabajadores. En términos porcentuales, Eurostat refleja una carga fiscal sobre los salarios españoles del 40,1% en 2025, mientras que la de la OCDE informa de un 41,4%. La media de la UE es del 43,0% y del 41,7%, respectivamente, con las salvedades mencionadas.
Eurostat mejora la métrica del peso del IRPF en el salario y España supera la media de la UE
La presión fiscal sobre los sueldos españoles ha crecido por la progresividad en frío y ha erosionado más el poder adquisitivo ya dañado por los precios. El fenómeno es menos intenso en los países de la UE con tramos ajustados y menor inflación













