Tengo 25 años y la culpa de que el planeta esté tan mal es mía. Culpa mía las altas temperaturas, porque cuando he hecho botellón no he tirado las botellas a la basura, pero nunca de los famosos que desconocen el significado de transporte público. Culpa mía la crisis de la vivienda, porque soy muy vago, pero nunca de los fondos buitre. Culpa mía el auge de la extrema derecha, porque no tengo pensamiento crítico y me paso el día viendo TikTok, pero nunca de los que, antes de sentarse a entender esas conductas, imponen su condescendencia y se lavan las manos ante la sociedad que han dejado. Culpa mía, porque no sé redirigir esta culpa hacia los que deberían sentirla.Bernat Aranda Onzain. Barrika (Bizkaia)Cada cuatro añosSí, sólo es fútbol. Pie y balón. Veintidós chavales pegando patadas a una pelota. Sí, tiene muchas sombras. Mueve cantidades obscenas de dinero y encumbra a apenas niños al nivel de dioses infalibles de forma injusta e insostenible. Sí, pero tiene un poder que desgraciadamente ningún otro fenómeno tiene aquí, es lo único que nos pone a todos de acuerdo. La única ocasión en la que la bandera de mi país por fin también me pertenece. La única vez en la que la igualdad, la solidaridad, la humildad, la educación, el trabajo en equipo, el bien común y el respeto son lo importante. Qué triste que dure tan poco. Que la mayoría tengamos que guardar el rojo y amarillo hasta dentro de cuatro años. Que esta unión no salga de un rectángulo de hierba. Que triste que al fin y al cabo sólo sea fútbol.Ana Segura Rodríguez. ZaragozaDesatenciónLa cifra de 842 personas sin hogar en lista de espera para poder pernoctar en un albergue municipal es dramática. Como lo es es la dejadez y la abulia del Ayuntamiento de Madrid ante el problema de los sin techo. No solo no se les atiende debidamente, sino que incluso se les quitan sus pertenencias sin previo aviso. Esto es intolerable. Existen soluciones al problema del sinhogarismo. Una de ellas es crear más albergues y con mejores condiciones que los actuales. No quiero que me rebajen mis impuestos si a cambio de ello se desatienden los servicios sociales más básicos.Carlos Osorio García de Oteyza. MadridNunca es suficienteViajo mucho por trabajo y mi ritual consiste en cargar el móvil y cascos, coger un libro y un antifaz. Lo que no contemplo es no hacer nada. No sé aburrirme. En mi último vuelo vi a un señor pasar horas solo mirando a su alrededor. Sin móvil, ni ordenador, solo consigo mismo. Mi primera reacción fue pensar: ¿se le habrá acabado la batería?, ¿le pasará algo? Es triste que estar en silencio y esperar sin llenar cada segundo haya dejado de ser normal. Vivimos necesitados de estímulos; ni siquiera una serie nos basta y acabamos en Instagram mientras la vemos, como si nunca fuese suficiente. ¿Qué dice eso de nosotros? En ese “no hacer nada” que tanto evitamos es donde pasan algunas de las cosas más importantes: aparecen las ideas, ordenamos lo que sentimos, nos encontramos con nosotros mismos. Quizá ese señor no perdía el tiempo, quizá hacía justo lo contrario.Laura Marca Tello. Londres (Reino Unido)
Carta de un lector: “Tengo 25 años y la culpa es mía”
La presión sobre los jóvenes, el orgullo nacional, el sinhogarismo en Madrid y el miedo a aburrirse; son algunas de las reflexiones enviadas al director







