Ya hace mucho que cada día tropiezo con alguien que me explica, con un rictus severo de preocupación, que uno de los problemas del mundo actual es que los jóvenes son imbéciles. Acostumbra a ser gente de unos cincuenta años, que son especialmente insoportables con este tema. Que no se comprometen, que no tienen cultura del esfuerzo, que son incapaces de poner foco y concentrarse, que no les ha faltado nunca nada y son unos acomodados, que la adolescencia dura hasta los 30, que el nivel de la universidad es lamentable. Mané EspinosaY tienen razón, los hay. Es cierto que hay jóvenes que van directos al desastre y que no hay quien los aguante. Hay muchos. Los ha habido en todas las generaciones de la historia y si quieres mirar de esta manera, siempre los encontrarás. Ahora hay jóvenes con el cerebro lobotomizado por TikTok, como en mi época los había por la heroína. Redes sociales, juego, drogas… Cada generación tiene nuevas maneras de arruinarse la vida. Es una campana de Gauss y a la izquierda del gráfico hay un grupo importante de jóvenes que, ciertamente, son imbéciles. Pero también se puede mirar a la derecha del gráfico, y como siempre, hay un percentil de jóvenes rotundamente brillantes. Claramente mejores que nosotros, en casi todo. En su manera de relacionarse con el planeta, de cuidar a los amigos, de poner límites al trabajo, de entender la tecnología, de ver la diversidad del mundo, de percibir que vamos hacia un modelo diferente y que el anterior es insoportable. Hay toda una cohorte que es brillante y está en los 30, y no les estamos dando demasiadas oportunidades. Han estudiado, hablan idiomas y tienen altas capacidades, pero la mayoría está mal pagada y vive en pisos compartidos, y encima los criticamos porque, en vez de ahorrar, viajan.Tenemos demasiados casos de personas que accedieron a posiciones de responsabilidad antes de los 40 que ahora, cerca de los 70, mantienen la posición y no creen que alguien de treinta y pocos pueda estar en su lugar. Pero la llave de nuestro futuro depende de cuánto tardarán estos jóvenes en participar del diseño de todo, por la sencilla razón de que entienden mejor el futuro. Es cierto, hay un grueso de jóvenes que son imbéciles, pero también hay gente adulta que no atina demasiado y no estamos cada día repitiendo que todos los boomers son imbéciles. Hay que poner más el foco en los buenos, que los hay y son muchos. Y deberíamos abrirles las mismas puertas que nos abrieron a nosotros a su edad.El futuro depende de nuestra capacidad de hacer las cosas de otra manera. Bien sea por la presión del cambio climático, la continua disrupción tecnológica, la inestabilidad geopolítica o la increíble multidisciplinariedad y multiculturalidad que hace falta para hacer cosas realmente interesantes. Puedo asegurar que los proyectos más brillantes que conozco tienen en común que hay gente por debajo de los cuarenta en posiciones de responsabilidad. Sin la fuerza de estos jóvenes es casi imposible. Por suerte están ahí. Son muchos, y muy buenos.
¿Los jóvenes son imbéciles?, por Genís Roca
Ya hace mucho que cada día tropiezo con alguien que me explica, con un rictus severo de preocupación, que uno de los problemas del mundo actual es que los jóvenes son imbéciles. Acostumbra a ser gente de unos cincuenta años, que son especialmente insoportables con este tema. Que...
Genís Roca argumenta que la generación sub-40 está infrarrepresentada en roles de liderazgo pese a su alta cualificación. Los proyectos más exitosos comparten líderes por debajo de los 40; bloquear este relevo es el principal freno a la adaptación tecnológica.







