Las etiquetas generacionales sin sentido no ayudan en un momento en que el lugar de trabajo es uno de los pocos espacios donde j�venes y mayores interact�an.�Sab�an que la Generaci�n Z bebe menos, observa m�s aves, est� menos pendiente de las redes sociales y tiene una relaci�n totalmente distinta con la verdad?�Sab�an que tambi�n creen que la IA los est� volviendo m�s tontos, que TikTok supera a los reclutadores en consejos profesionales y que un grado de cuatro a�os quiz�s no valga la pena?Todo esto es solo un dato insignificante de la cantidad de tonter�as sobre la Generaci�n Z que ha inundado mi bandeja de entrada este mes.Digo tonter�as por una raz�n. El pr�ximo martes se cumplen cinco a�os desde que el soci�logo estadounidense Philip Cohen adopt� una postura inusualmente en�rgica contra la Generaci�n Z, los millennials y otras etiquetas generacionales.Usarlas "promueve la pseudociencia, socava la comprensi�n p�blica e impide la investigaci�n en ciencias sociales", escribi� en una carta abierta al Centro de Investigaci�n Pew, firmada por decenas de investigadores.Cohen critic� al prestigioso think-tank estadounidense con raz�n.Pew hab�a contribuido a legitimar la idea de que las personas nacidas entre 1946 y 1964 eran la generaci�n del baby boom, seguida por la generaci�n X (nacida entre 1965 y 1980), luego los millennials (1981-1996) y la generaci�n Z (1997-2012).Pero, como se�al� Cohen, la mayor�a de estas categor�as carec�an de base cient�fica, lo que alimentaba estereotipos simplistas y dificultaba la comprensi�n.Unos meses despu�s de la carta de Cohen, el investigador social brit�nico Bobby Duffy public� Generations, un libro que demostraba que, aunque existen algunas distinciones genuinas, gran parte de lo que pensamos sobre las diferencias generacionales dista mucho de la realidad.A las personas mayores les preocupa el cambio clim�tico tanto como a los j�venes. Puede que los j�venes se obsesionen m�s con los espacios seguros y la cultura de la cancelaci�n, pero siempre han superado a sus mayores en la adaptaci�n a las nuevas convenciones sociales. Agrupar a todos por edades es una cuesti�n que va m�s all� de lo acad�mico. Desdibuja las verdaderas fronteras entre raza, g�nero y clase. Como escribi� el economista australiano John Quiggin en 2018, culpar a la generaci�n del baby boom de arruinar Estados Unidos "mete en el mismo saco a Donald Trump y a una mujer negra de 60 a�os que trabaja por el salario m�nimo limpiando uno de sus hoteles".Cabe destacar que Pew respondi� a las cr�ticas, declarando en 2023 que evitar�a la perspectiva generacional en el futuro, salvo cuando aportara valor a los debates y diera sentido a las tendencias sociales.Pero, como demuestra mi bandeja de entrada, el complejo industrial de los medios de comunicaci�n y el marketing ha hecho caso omiso de esto, especialmente en lo que respecta a la Generaci�n Z.No hay misterio alguno. Los periodistas, incluy�ndome, usamos etiquetas generacionales como atajos con demasiada frecuencia, incluso cuando sabemos que no es as�.Las empresas dan prioridad a los j�venes con la esperanza de que se conviertan en clientes de por vida, y en los empleados j�venes que puedan ayudar a atraer a dichos clientes.Por eso, profesores como Duffy reciben tantas invitaciones a jornadas de trabajo fuera de la oficina y sesiones de estrategia corporativa organizadas por empresas deseosas de saber c�mo dise�ar una estrategia para la Generaci�n Z en el entorno laboral. Sus consejos son estimulantes.Les explica a las empresas que la Generaci�n Z se diferencia de las generaciones anteriores en algunos aspectos. Se enfrentan a mayores presiones econ�micas, mayores �ndices de problemas de salud mental y, sobre todo, a una madurez y experiencia laboral m�s tard�as. El porcentaje de estudiantes de 16 y 17 a�os con trabajo en Reino Unido se ha desplomado del 42% en 1997 a tan solo el 20% en 2024.Pero muchas personas de generaciones mayores se enfrentan a problemas similares, y las estrategias dirigidas al "problema" de la Generaci�n Z resultan totalmente ineficaces en un momento en que vivimos m�s aislados que nunca.Hace cuatro d�cadas, la distribuci�n por edades entre las zonas urbanas y rurales de Reino Unido era pr�cticamente la misma, pero desde entonces, los pueblos han envejecido y las ciudades se han rejuvenecido. Tambi�n vivimos vidas muy separadas tanto conectados como desconectados de Internet; ya no realizamos tantas actividades que unan a todas las generaciones.Como se�ala Duffy, el lugar de trabajo es uno de los pocos espacios donde personas de todas las edades tienen que interactuar.Las estrategias dirigidas exclusivamente a los j�venes refuerzan estereotipos molestos e ignoran los m�ltiples beneficios de la asesor�a, las redes de contactos y las medidas de contrataci�n dise�adas para integrar a personas de todas las edades.Creo que tiene toda la raz�n. Es preocupante ver estudios que muestran que uno de cada cinco trabajadores de la Generaci�n Z no ha hablado con un compa�ero mayor de 50 a�os en el �ltimo a�o, pero no es sorprendente. Les deseo mucha suerte a las empresas que consigan acabar con esta brecha laboral, y que les vaya bien a quienes la ampl�an.� The Financial Times Limited [2026]. Todos los derechos reservados. 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