La lenta transformación de la peligrosa carretera N-122 en la autovía A-11, nacional que acumula décadas de muertes y retrasos en su recorrido entre Portugal y Aragón, ha de sortear otro obstáculo: el choque entre el Ministerio de Transportes y la Junta de Castilla y León y la Diputación de Valladolid. El departamento de Óscar Puente (PSOE) sostiene que hay 31 kilómetros de nueva autovía listos para usarse pero las instituciones territoriales (PP) lo han rechazado inicialmente por su afección sobre carreteras de titularidad autonómica o local. Transportes esgrime informes positivos de la Dirección General de Tráfico (DGT) mientras la Junta y la Diputación aducen que varios pueblos y carreteras menores se verán afectados por ese volumen extra de circulación durante varios meses, los que quedan para inaugurar un sector por donde pasarían temporalmente vehículos. El área de Puente emitió un comunicado lamentando el “boicot” y “una actitud intolerable e inadmisible que solo responde al cálculo de la batalla política y en ningún caso al interés de los ciudadanos”. La Junta reclama que “prevalezca la seguridad”.El tramo se encuentra en la Ribera del río Duero y abarca desde Tudela de Duero a Valbuena de Duero durante 31 kilómetros. Transportes insta a estrenarlo a partir del 27 de julio conforme a una resolución favorable de la DGT: “El objetivo no es únicamente reducir la siniestralidad en un tramo concreto de la N-122 sino optimizar el balance global de seguridad vial del corredor Valladolid-Peñafiel. La apertura parcial de la A-11 puede suponer una disminución relevante de accidentes mortales, siempre que se gestione adecuadamente el impacto sobre la VP-3301, la VA-101 y, especialmente, la travesía de Pesquera de Duero”. Este informe pide centrarse en esas dos carreteras pequeñas, la primera competencia de la Diputación y la segunda de la Junta presidida por Alfonso Fernández Mañueco. Como aún faltan unos kilómetros para rematar por completo el tramo, que requiere un puente de elevado desnivel que precisa varios meses de trabajos, los conductores deben pasar por esas vías y por el núcleo de Pesquera, que vería multiplicado su trasiego hasta finiquitar la otra parte. El ministerio prevé cumplir la solicitud de la DGT de “establecer algunas medidas complementarias en los cascos urbanos de Pesquera y Peñafiel, en forma de señalización e instalación semafórica”. Aquí emerge el conflicto con la Junta y la Diputación. Estas dos entidades han declinado la apertura del 27 de julio, según Transportes, pese a que “el ministerio ha realizado un estudio específico de seguridad vial y ha propuesto actuaciones de regulación, señalización y protección de los usuarios”. Esa solución, añade, permitiría “mantener el tráfico pesado de largo recorrido por la N-122”, para que no pase por esas carreteras menores y sus municipios, y “modificar la regulación de intersecciones, instalar semaforización inteligente, reforzar la señalización y los pasos de peatones, proteger el entorno escolar y establecer un seguimiento permanente del tráfico y de la accidentalidad”. Este primer mensaje ministerial ha sido respondido por una nota de prensa de la Consejería de Movilidad de la Junta este miércoles, alegando “la inexistencia oficial de información de la fecha prevista de la apertura de los tramos de la A-11 entre Tudela de Duero y Valbuena de Duero ni de las condiciones técnicas y administrativas necesarias”. Este miércoles ambas partes se han reunido y han acordado que Transportes envíe alternativas para esa zona conflictiva. Puente ha explicado en Radio Valladolid que propondrán abrir a finales de mes 31 kilómetros ya construidos de la A-11 entre Valbuena de Duero y Tudela de Duero, en dirección a la capital vallisoletana, y 26, en sentido inverso hacia Peñafiel, que están ya listos, a fin de que no queden “muertos de risa”, de modo que se desahogarían las vías de la Diputación y la Junta.La Consejería de Movilidad destaca que la obra realmente no está concluida porque debería iniciarse y terminar en la nacional 122 y para ello precisaría que estuviera finalizada una estructura sobre el río Duero. La Junta alerta de la “peligrosidad del incremento abrumador de tráfico que debería circular por un tramo de carretera cuya estructura sobre el Duero y cuyo firme no están diseñados”. Considera que la propuesta estatal “puede que reduzca accidentes en la N-122 pero los trasladará, incrementados” a las vías secundarias. Según sus cálculos, ese punto de la VA-101 lo recorren unos 1.800 vehículos diarios, 200 de ellos pesados, y estima que aumente hasta los 4.800 ligeros, 400 pesados, de potencial daño para el firme e inadecuado para el trazado. Movilidad agrega que “la estructura que cruza el Duero en Peñafiel está muy comprometida” y la usan peatones, ciclistas y tractores. Por eso reclama que “prevalezca la seguridad vial” para las decisiones futuras. Transportes ha cargado contra ambas instituciones del PP por lo que define como un “bloqueo por falta de conformidad” ante unas mejoras sobre una nacional muy peligrosa, con problemas por las nieblas, los camiones o el paso de animales, con seis muertes en 2026 y más de 600 en 30 años. El mensaje ministerial se queja de la oposición de las entidades castellanas y leonesas a otras iniciativas desde el Gobierno central. La Junta ha expresado su “sorpresa” por el embate y ha solicitado “máxima lealtad institucional y coordinación entre administraciones, alejándose de la confrontación política y priorizando el interés general”.