Frente a Francia, todos con España. Pero todos, todos. En tiempos de polarización, el deporte parece la excepción, el único consenso posible y el único patriotismo donde cabemos todos: ya seas de izquierda, derecha, ultraderecha, republicano o monárquico, todos vamos con el Rafa Nadal o el Fernando Alonso de turno, con los deportistas olímpicos de disciplinas que ni conocíamos, con “la familia” en los torneos de baloncesto… Y por supuesto, con la selección española de fútbol.

Hasta los independentistas cantan sus goles aunque sea con la boca pequeña. Verás a republicanos irreductibles agarrar una rojigualda si se la ponen a mano. A tu primo el racista jaleando a Lamine Yamal. Pedro Sánchez y Feijóo por una vez de acuerdo. Tertulianos televisivos que tras despellejarse quedan para ver juntos el partido, y vecinos del mismo pueblo que no se hablan pero pueden acabar abrazados en el bar.