Pocas cosas unen tanto en España como un partido de la selección en un Mundial. Lo vivimos en 2010, y también en las Eurocopas de 2008, 2012 y 2024. Todos juntos, remando en la misma dirección, qué sensación tan bonita esa de abrazarse con un desconocido, con alguien con quien a veces discutes o con un familiar con el que tienes diferencias.Este equipo es además de los que engancha, más allá de unos inicios que hicieron dudar a algunos. La Roja fue mucho mejor que Austria y pudo haber metido cinco o seis goles. No hizo falta, lo importante era ganar, clasificarse y acabar con esa especie de maldición que nos perseguía en las Copas del Mundo desde hace 16 años: la de no ganar un partido de eliminatorias. Ahora, toca soñar. ¿Con todo? Sí, con todo.
La ilusión de un país
Pocas cosas unen tanto en España como un partido de la selección en un Mundial, todos juntos, remando en la misma dirección.















