EditorialEl Gobierno basa su reforma en una falsedad: los datos demuestran que Catalu�a no est� infrafinanciada. Un modelo nacido para contentar a Esquerra Republicana s�lo erosionar� la convivenciaPedro S�nchez y Oriol Junqueras, en enero.Actualizado Lunes,
julio
23:03Audio generado con IACatalu�a no est� infrafinanciada. Esta es la conclusi�n m�s relevante del informe elaborado por el Centro Ruth Richardson de la Universidad de las Hesp�rides que publicamos hoy y que desmonta la base sobre la que el Gobierno ha edificado su propuesta de reforma de la financiaci�n auton�mica. La supuesta infrafinanciaci�n catalana es una falsedad del nacionalismo que el socialista Josep Borrell desminti� en su d�a pero que el PSOE de Pedro S�nchez y el PSC de Salvador Illa han asumido por simple conveniencia pol�tica. El resultado es un dise�o no basado en los datos, sino en las exigencias de Esquerra Republicana, que agravar� la desigualdad entre espa�oles. El hecho de que el modelo concite el rechazo de todas las comunidades del r�gimen com�n, incluidas las socialistas de Castilla-La Mancha y Asturias, con la �nica excepci�n de Catalu�a, es perfectamente expresivo de esa injusticia.El estudio acad�mico aporta mucha claridad. Catalu�a recibe ya un 1,9% m�s de financiaci�n por habitante respecto a la media nacional, y 93 euros m�s que lo que percibe cada ciudadano de la Comunidad de Madrid. La reforma que el ministro de Hacienda, Arcadi Espa�a, ha heredado de Mar�a Jes�s Montero ampliar�a todav�a m�s esa diferencia: Catalu�a obtendr�a 92 euros adicionales por habitante, mientras Madrid perder�a 97. Tambi�n Galicia, Asturias y Castilla y Le�n saldr�n perdiendo en t�rminos netos. De nuevo, la idea de que �todas las comunidades ganan� es un lema vac�o.A ello se a�aden otros dos elementos que no suelen ocupar el centro del debate: la deuda y el gasto p�blico. La realidad es que Catalu�a acumula casi 90.000 millones de euros de pasivo -el 85% procedente de pr�stamos estatales concedidos a trav�s del Fondo de Liquidez Auton�mica y de otros mecanismos extraordinarios con condiciones favorables- y que dedica m�s dinero por habitante a sanidad, educaci�n o vivienda que la Comunidad de Madrid. Se trata de dos modelos pol�ticos leg�timos. El problema es que sus consecuencias presupuestarias no pueden trasladarse de forma autom�tica al conjunto de los contribuyentes espa�oles ni servir de argumento para reclamar, desde el victimismo, un sistema privilegiado.La financiaci�n auton�mica es la que paga los hospitales y los colegios. Es un asunto estrat�gico para el presente y el futuro de nuestro pa�s, m�s a�n cuando la poblaci�n est� creciendo a gran velocidad. El sistema, que lleva demasiados a�os sin revisar, necesita una reforma urgente y profunda. Pero esa reforma debe responder a criterios objetivos, transparentes y basados en el inter�s general, no a la necesidad coyuntural de un presidente de satisfacer a una minor�a pol�tica de naturaleza extractiva. El cambio de modelo a la carta para Catalu�a s�lo contribuir� a erosionar uno de los pilares de la cohesi�n territorial y de la convivencia entre espa�oles.









