Sin acritud�C�mo es posible que una reforma concebida para favorecer a la Generalitat pueda naufragar por el rechazo del partido de Carles Puigdemont?El presidente de ERC, Oriol Junqueras.EFEActualizado Viernes,
julio
23:43Audio generado con IALa paradoja es extraordinaria. El nuevo modelo de financiaci�n auton�mica ha sido dise�ado para beneficiar deliberadamente a Catalu�a, hasta el punto de suscitar el rechazo frontal de las dem�s comunidades de r�gimen com�n. Sin embargo, cuando se vote en el Congreso, el principal responsable de su fracaso no ser� la oposici�n del PP y Vox, sino la negativa de Junts. �C�mo es posible que una reforma concebida para favorecer a la Generalitat catalana pueda naufragar por el rechazo del partido de Carles Puigdemont? La respuesta remite a la gran mentira del �expolio fiscal�.Hay ideas falsas que, repetidas durante a�os, terminan convirti�ndose en verdades indiscutibles. La tesis es conocida: Catalu�a env�a cada a�o a Madrid decenas de miles de millones de euros que no regresan y, por tanto, sufre un saqueo econ�mico permanente. Sobre esta premisa se construy� una parte esencial del proc�s.El problema de las ficciones es que acaban condicionando la realidad. Esta semana, el dirigente de Junts Toni Castell� pregunt� a PSC, ERC y Comuns por qu� renunciaban a los 22.000 millones del d�ficit fiscal a cambio de los 4.700 millones adicionales previstos en el nuevo modelo de financiaci�n. Su intervenci�n result� demoledora porque apelaba a una idea que ninguno de esos partidos ha cuestionado jam�s.Oriol Junqueras fue quien m�s insisti�, al inicio del proc�s, en la tesis del expolio. Hoy ERC es prisionera de ese discurso. �C�mo responder a Castell� sin desmentirse? Pero el problema afecta tambi�n a la izquierda no separatista, c�mplice por omisi�n. Los Comuns han dado siempre por buena esa afirmaci�n, mientras que el PSC nunca ha querido combatirla, pese a que Josep Borrell refut� todos los argumentos en el libro Las cuentas y los cuentos... y dej� en rid�culo a Junqueras en un c�lebre debate televisivo. Sin embargo, la estrategia de Salvador Illa y de la consejera Al�cia Romero consiste, una vez m�s, en ignorar esa falsedad.El fracaso de la nueva propuesta ser�, pues, el desenlace l�gico de una farsa a la que Junts no piensa renunciar. Menos a�n cuando el partido de S�lvia Orriols le est� arrebatando buena parte de su electorado y las auton�micas de 2028 pueden acabar convirti�ndose en un duelo entre Illa y ella. He ah� la gran mentira de la pol�tica catalana: una ficci�n tan poderosa que ha terminado por hacer imposible incluso una nueva financiaci�n ideada para favorecer a Catalu�a.









