Las ensaladas ocupan un lugar esencial en casi todos los recetarios del mundo. Con el paso del tiempo, este tipo de platos se han convertido en muchos casos en la seña de identidad de cada país, ciudad y pueblo. Se trata de recetas que no son solo la mezcla de diferentes ingredientes fríos en un mismo recipiente, sino que son además tradición y cultura. Además, hacen viajar a nuestro paladar y nuestros sentidos.

La ensalada de patata alemana, la kartoffelsalat, ha traspasado todas las fronteras geográficas hasta convertirse en una receta fría internacional. Asimismo, este plato es imprescindible en distintas celebraciones en el sur del territorio alemán. Su origen popular se remonta al siglo XVIII, época en la que esta hortaliza se consolidó como el sustento básico de la población europea gracias a su gran resistencia agrícola en climas fríos y su extraordinario valor calórico.

Según la Fundación Española de la Nutrición (FEN), la patata es uno de los vegetales con mayor contenido en almidón, lo que explica su aporte calórico. Además, “es fuente de vitamina C, y para preservar su contenido es recomendable cocinarlas al vapor o al horno” y de minerales como el potasio, “que contribuye al funcionamiento normal del sistema nervioso y de los músculos”.