¿Se puede sentir nostalgia de algo que no has vivido? Sí, se puede. Y este sentimiento ahora ya tiene nombre. Se lo ha puesto John Koenig, autor del Diccionario de tristezas sin nombre (Capitán Swing), y es anemoia. La palabra todavía no es popular, quizás porque los psicólogos aún no la han aceptado como trastorno clínico, pero debería serlo: sin riesgo a exagerar, la anemoia parece uno de los estados mentales colectivos de nuestros tiempos. Cuando el futuro es incierto, idealizar el pasado es una de nuestras especialidades.Pensaba en todo ello cuando repasaba en mi timeline las reacciones que el algoritmo tenía a bien mostrarme a propósito de la muerte, el jueves, de la cantante galesa Bonnie Tyler. Sí, la voz ronca y rasgada que eclipsó nuestros corazones y otras cursilerías que he leído por ahí. Y lo repasaba porque —alerta, querido lector, que se viene turra del yo— por edad no me correspondía experimentar una cierta tristeza en torno a su desaparición. ¿Quizás fue porque Total eclipse of the heart se publicó el mismo año en que vine al mundo y existe ahí una especie de conexión esotérica? Lo dudo, pero alguna importancia tendrá eso, digo yo... Si la tuvo para una exalcaldesa nacer pocas horas después de la muerte de Puig Antich...Muchos usuarios recordaron a la cantante galesa y a este cronista le dio por recordar una época que no vivió y pensar en la sociedad de nostálgicos que somosEl caso es que no tiene ningún sentido que me invadiera la melancolía tuitera —sigo, querido lector, que así me ahorro horas de terapia—. No tiene sentido porque en otros tiempos habría renegado de Gaynor Hopkins (a.k.a. Bonnie Tyler). Porque en otras épocas juveniles lo que tocaba era odiar los ochenta y ninguna como esta mujer, que pasaría por turista en Benidorm, fue icono mejor de esa infame era de sintetizadores y permanentes. Así mandaban los cánones si ibas de punky, metalero, skatalítico, soulero o indie. Los noventa aún eran tiempos de tribus urbanas y de identidades compartimentadas. La liquidez no lo había invadido todo. Y quizás éramos injustos con Bonnie y compañía, y ahora que tenemos toda la música a nuestro alcance —tanta que ya no escuchamos nada—, quizás podamos reconciliarnos con ese pasado que no vivimos. Compartir recuerdos atemporales con aquellos que sí la disfrutaron en su apogeo ochentero. Revelar ese gusto oculto del que nos avergonzábamos. Lamentar que no dejara tanto azúcar power pop y se pasara a un rock más genuino, que qué bien habría casado con su voz. Y proclamar que es compatible disfrutar de Rage Against The Machine, Radiohead y las divas poperas a la vez. Porque no todo va de proyección personal. También va de música. La cantante británica Bonnie Tyler, fallecida la semana pasada David Redfern / GettyQuizás por todo ello me sorprendió esa reacción tan unánime en las redes. No tenía tan claro que la rubia que puso voz a It's a heartache fuera tan querida por tanta gente. Todos sabíamos de su popularidad y sus hits —que, al final, se cuentan con los dedos de una mano— en su momento de apogeo, pero es de esas figuras que sacan a la superficie una inesperada corriente de cariño (y nostalgia, amigos, y nostalgia) cuando la muerte súbita les llega. Aspectos biográficos que los tuiteros recordaron contribuyen a la clásica mitificación post mortem. Que si un fallo en una operación en las cuerdas vocales propició el singular color de su voz. Que si cantó The best un año antes de que Tina Turner —su ídolo de juventud— la reversionara y se la apropiara para la posteridad. Que si mantuvo su voz intacta hasta el final y que ya no hay cantantes así, porque el autotune es un desastre y la música actual, una mierda. ¡Ay, otra vez la nostalgia!O la anemoia. La reacción tuitera, e incluso mi testimonio personal, nos dicen algo. Somos una sociedad de nostálgicos. Cada uno, de sus épocas. De las que vivió y de las que no vivió, pero ha idealizado. Todo lo que nos disgusta del día a día se sublima en fantasías de nuestras infancias o de las infancias de nuestros abuelos. Nuestra mente se nubla con recuerdos falsos. La industria de la nostalgia funciona a pleno rendimiento y la cultura es un permanente revival. Salen fotos coloreadas de la Barcelona de hace cien años y pensamos que qué bonita era esa ciudad. Y se nos olvidan las muertes por tuberculosis. Nos meten un gol de Romario del 94 y no nos desenganchamos de la pantalla. ¡Ojalá haber vivido Woodstock 69! (Pero si eres de Granollers y tienes 40 tacos) ¡En los noventa todo tenía sentido! (Y tú eras más joven). Lee tambiénTodo esto está muy bien, pero la traducción social y política es terrible. Y las encuestas, especialmente entre los más jóvenes, no hacen más que constatarlo. La anemoia es lo que tiene: se te olvida que hubo dictaduras y guerras porque no las viviste. En todo eso pensaba yo al repasar las reacciones a la muerte de Bonnie Tyler...Licenciado en Periodismo y Humanidades, en La Vanguardia desde 2008. Actualmente es redactor del suplemento Cultura/s. Antes pasó por la sección de Última Hora.
De Bonnie Tyler y la nostalgia, por Jaume Pi C. de Sobregrau
¿Se puede sentir nostalgia de algo que no has vivido? Sí, se puede. Y este sentimiento ahora ya tiene nombre. Se lo ha puesto John Koenig, autor del Diccionario de tristezas sin nombre (Capitán Swing), y es anemoia. La palabra todavía no es popular, quizás porque los...










