Resume e infórmame rápidoEscucha este artículoAudio generado con IA de Google0:00/0:00Hace algunos años, en medio de la preocupación existencial que traía consigo la pandemia de la Covid-19, tuve la suerte de encontrarme con un término muy útil que significaba lo que seguramente muchos empezábamos a sentir. Fue Glenn Albrecht quien, a principios de siglo, tuvo la genialidad de ponerle nombre a la sensación de incertidumbre, dolor emocional, marcos de ansiedad y de angustia sobre el deterioro medioambiental: la solastalgia. El término llegó tarde a mi vocabulario, pero justo a tiempo para nombrar lo que ahora sé que quiere decir.No sé si, en efecto, existan las palabras para todo, pero al menos tenemos la posibilidad de inventarlas o de intentar hacerlo. También es cierto que tenemos la obsesión por querer definirlo todo y eso, por supuesto, produce nuevas realidades porque ponerle nombres a las cosas genera un poco la sensación de sosiego: al menos sabemos qué se llama cómo. Ahora, en medio de tanto ruido electoral, estoy seguro de que hay muchos silencios. Son silencios porque, a medida que una sociedad va tomando cierto grado de madurez, no dice muchas cosas. Son silencios tan sonoros que es imposible no percibirlos. Y es justo en medio de esos silencios donde ha empezado a notarse que, en medio de tanto ruido silencioso, el entorno se deteriora y la noción de futuro se reduce cada vez más. Una de las principales preocupaciones individuales tiene que ver con el sentido y trayectoria que cada uno le otorga a su lugar en el mundo; lo colectivo llega después, como parte de esa trayectoria. El problema está cuando la persona deja de sentir plan, trayectoria y noción de futuro. Es precisamente eso lo que dota a los individuos de cierto grado de visión colectiva: la idea de futuro.Le recomendamos: Alex Saab fue deportado a EE. UU.: lo que se sabe sobre los nuevos cargos y el indultoEn la política en general ocurren situaciones que, por defecto, son politizables. Pero ha empezado a sentirse que, en medio de tanto ruido silencioso, la degradación de la política y el atiborramiento de información en las redes sociales, no hay membrana que filtre lo que le llega al ciudadano, y es el ciudadano quien da tumbos, está desorientado. Todo parece verdad y mentira por igual. Entonces, sí sería justo que tuviéramos, como alguna vez alguien, a modo de broma, lo sugirió, una Psicología General de la Nación, porque las emociones no tienen partido.La emoción que se percibe, producida por el deterioro del debate, el temor sobre quién gane o pierda el poder, la ansiedad generada por la poca noción de futuro y el dolor emocional sobre lo que ocurre, podríamos llamarlo, no sé, algo como la politastalgia o cratonoia. La primera puede recoger un poco de esa pesadez de las emociones tristes sobre la política y el vértigo de ver todo tan rápido en un contexto de tanto ruido silencioso; y la segunda puede operar como la ansiedad por saber sobre el desbordamiento del poder sin diques de contención. Ambas son un rasgo de una recesión política rampante. Solo si le ponemos nombres a las cosas, al menos sabremos que tenemos la altura de no dejar escapar eso a lo que no hemos podido encontrarle el antónimo de vértigo.👀🌎📄 ¿Ya se enteró de las últimas noticias en el mundo? Invitamos a verlas en El Espectador.El Espectador, comprometido con ofrecer la mejor experiencia a sus lectores, ha forjado una alianza estratégica con The New York Times con el 30 % de descuento.Este plan ofrece una experiencia informativa completa, combinando el mejor periodismo colombiano con la cobertura internacional de The New York Times. No pierda la oportunidad de acceder a todos estos beneficios y más. ¡Suscríbase aquí a El Espectador hoy y viva el periodismo desde una perspectiva global! 📧 📬 🌍 Si le interesa recibir un resumen semanal de las noticias y análisis de la sección Internacional de El Espectador, puede ingresar a nuestro portafolio de newsletters, buscar “No es el fin del mundo” e inscribirse a nuestro boletín. Si desea contactar al equipo, puede hacerlo escribiendo a mmedina@elespectador.comConoce más
Politastalgia y cratonoia
Sentir ansiedad por el futuro del poder tiene nombre. ¿Qué es la politastalgia y por qué define el vacío electoral?









