Berlín es una ciudad de desapariciones y pérdidas. Aquí las cicatrices del siglo XX son a la vez un vacío y una presencia obsesiva. Y resulta inevitable pensar en todo esto durante la conversación con el sociólogo Andreas Reckwitz (Witten, Renania del Norte-Westfalia, 55 años) en la cafetería de un viejo palacete prusiano reconvertido en museo de arte moderno en la avenida de Unter den Linden. A cuatro pasos se eleva la Puerta de Brandeburgo, símbolo del último triunfo rotundo de la libertad en Europa con la caída del Muro en 1989.

Hijo de aquel momento en que el progreso parecía imparable, Reckwitz describe en su obra las corrientes de fondo de la sociedad y tiene el don de acuñar conceptos que resumen la época. Es lo que el catedrático de la Universidad Humboldt hace en su libro más reciente, Verlust. Ein Grundproblem der Moderne (Pérdida. Un problema fundamental de la modernidad; no traducido). En castellano ha publicado El fin de las ilusiones (Nola), La invención de la creatividad (Catarata) y La sociedad de las singularidades (Katz).

Pregunta. ¿Cómo se dio cuenta de que la pérdida era “la cuestión central de la modernidad?”.

Respuesta. El punto de partida fue observar que, en distintos ámbitos de la sociedad del presente, las experiencias de pérdida tienen un papel importante, qué dificultades crea esto. Sucede, primero, con los llamados perdedores de la globalización. Una parte considerable de la población sufre bajo la desindustrialización, en EE UU, Francia, Inglaterra o aquí en Alemania. Se sitúan en el lado de los perdedores de la transformación social de las últimas décadas y esto tiene consecuencias políticas, como la política populista de la cólera. En Alemania se ve especialmente en el Este. En segundo lugar, las condiciones de vida empeoran por medio de las transformaciones climáticas. Y es deprimente constatarlo: a mejor no irá. El tercer aspecto es que, si miramos a los ambientes más bien privilegiados, la parte más exitosa de la clase media, el problema de la pérdida, sorprendentemente, tiene un papel. Mire las psicoterapias en las que es central cómo los individuos afrontan el fracaso, el duelo, las separaciones. Es difícil cuando alguien cree en la propia autooptimización. Las pérdidas —de las expectativas laborales o las privadas— parecen entonces especialmente graves.